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Armas de modestia

[Por Fran Reyes]

Volver a la Primera División nunca es fácil. Es un dogma que se cumple prácticamente sin excepción, es más difícil llegar que mantenerse. La Segunda División es un pozo donde cada año caen tres equipos, y de donde escapan otros tres hacia metas mayores… y cuatro hacia lo que ya no es un pozo, sino directamente un inframundo, Segunda B.

Volver a la Primera División nunca es fácil. Sporting de Gijón, Málaga y Numancia, los ascendidos de la temporada 2008/09, han tardado diez, dos y tres temporadas, respectivamente, en volver al primer nivel del fútbol nacional. Ninguno ha tenido un inicio plácido: las dificultades propias de la adaptación a una nueva categoría no han pasado de largo, sino que se han detenido a golpear a los tres por igual. Sporting y Numancia, además, han sufrido las vicisitudes derivadas de los caprichos del calendario, enfrentándose a la temible ráfaga de encuentros consecutivos frente a Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villarreal. Pero se han sobrepuesto, no todo han sido sombras.

El Numancia fue la sensación del inicio de la Liga. Un equipo tan bien plantado como pobre supo hacer frente a un Barça aún verde, marcar un gol con el futbolista peor pagado de Primera División (Mario Martínez) y aguantar el asedio numantino planteado por Guardiola durante casi ochenta minutos. Toda la prensa se apresuró en hablar de las apreturas de su presupuesto, del hecho de que todos los jugadores del club fueran españoles, del milagro efectuado por el técnico croata Sergio Kresic. La oleada mediática prosiguió cuando, merced a una efectividad inusitada (y un Moreno inspirado), consiguió anotar tres goles frente al Real Madrid… aunque luego los de Schuster marcaran cuatro.

Después pasó al anonimato. Derrota frente a Villarreal y Mallorca, meritorio empate ante el romo Osasuna de este año, y esta jornada de nuevo derrota frente al versátil Deportivo de Lotina. Ya hemos vuelto a situar al Numancia de Soria como un equipo modesto, sin historia, destinado a las profundidades de la clasificación. Ya hemos olvidado la fortaleza de la que dota el planteamiento táctico de Kresic al equipo castellano-leonés.

La portería, en las [buenas] manos del curtido guardameta nacido deportivamente en el Alavés Juan Pablo, parece decente para Primera División. 4-1-3-2 que se convierte en un 4-5-1 a la hora de defender. Las bandas bien armadas con las parejas defensiva-ofensiva formadas por Juanra-Del Pino por la derecha y Domingo Cisma-Quero por la izquierda. Especial atención para estos últimos: Domingo Cisma es una lateral izquierdo con mucho recorrido, cedido por el Almería para que acabé de curtirse; por su parte, Juan Quero es el típico extremo zurdo, ratón y sacrificado, que tendrá que competir con el solvente Juan Carlos Moreno para hacerse su hueco. Nagore, desde la posición de 4, es el eje del equipo; el poderoso Asier Goiria y Gorka Brit son los estiletes, jugadores a los que se les queda grande la Primera División… pero que pueden dar la sorpresa.

Capacidad de dar la sorpresa a la que tiene que aferrarse el Sporting de Gijón. Su bloque, de Segunda División, debe encomendarse a su capacidad de sacrificio y a los chispazos de calidad de algunos de sus mejores futbolistas para mantenerse en Primera. Preciado intercambia casi sin efecto negativo para el equipo a todos sus elementos; sólo Sastre, Canella, Matabuena y Diego Castro han jugado todos los partidos. Y es que estos cuatro jugadores, junto a Bilic y Kike Mateo, son la columna vertebral del equipo.

Sastre es un lateral derecho físico y veterano, prácticamente la antítesis del zurdo, joven y talentoso Canella, un futbolista al que deberíamos ver en equipos de mayor enjundia en poco tiempo. Por delante suya, completando bandas casi simétricas, Kike Mateo es un interior derecho de talento casi ilimitado; mientras, Diego Castro es un zurdo potente y capaz. Matabuena es el mediocentro destructor por antonomasia, criado en el Racing y asentado en Gijón. Y, por último, Bilic es un ariete de la escuela balcánica, típico: fuerte, alto, poco dotado técnicamente pero luchador. Gracias a eso encabezaba el Pichichi hace unas jornadas.

Pese a que estos elementos parecen adecuados para un buen equipo de Primera, falta algo más. La debilidad de los centrales sportinguistas (Neru, Cámara, Colin, Gerard Autet…) es poco menos que alarmante; Matabuena no tiene ningún compañero de garantías en el mediocentro. También la portería, cubierta por el mediano Sergio Sánchez, era una carencia importante; sin embargo, el fichaje de Iván ‘Pichu’ Cuéllar ha sido un gran paso adelante: estas dos últimas jornadas, el cancerbero procedente del Atlético de Madrid ha dotado de seguridad y confianza al equipo atrás.

Y es que, hasta hace dos jornadas, el Sporting ha sido un auténtico colador. Cuatro goles del Sevilla, seis del Barça y siete del Real Madrid se antojan un castigo excesivo al equipo, pero nivelado con respecto a la capacidad de su portero de atajar los muchos tiros que debería siendo portero de un equipo tan pequeño. También Getafe y Villarreal ganaron al Sporting, cenicienta casi oficial de la Primera División. Pero esta última jornada, los de Gijón han visto la luz derrotando al Mallorca por 0-2. Podrían cambiar la tendencia, entrar en racha…

… La misma en la que se está instalando el Málaga de Antonio Tapia. El técnico malagueño siempre ha sido un entrenador de viento a favor: cuando algo le empieza a ir bien, todo irá bien. Las victorias se suceden, y parece que a los de La Rosaleda les llega ese momento: dos partidos ganados frente a Valladolid (2-1) y al Recreativo (0-4) podrían ser el inicio de una senda victoriosa. Lo malo es que, tras un partido asequible frente al Getafe, ahora llega la temible ráfaga: los cuatro grandes consecutivos.

Las armas del Málaga empiezan por un contragolpe efectivo, merced a un repliegue relativamente adelantado que favorece la salida en tromba. Dos jugadores rápidos en cada banda como Duda y Eliseu, dos tanques habilidosos como Adrián y Baha. Y se podría decir que ahí terminan: la defensa es frágil, si no ha encajado demasiados goles en estos dos partidos es porque los ataques de Valladolid y Recre son aún peores salvo chispazos individuales.

Visto lo visto, ¿descenderán los ascendidos al final de la temporada? La respuesta es que todos no lo harán. Y no porque ellos tengan mejor plantilla, mejor técnico o mejor estructura que otros clubes de la clase baja de Primera División; sino porque tienen la ilusión. No tienen mejores armas que sus contrarios, tienen el arma de la modestia.

La Elástica sigue creciendo

Si hace unos días os ‘presenté en sociedad’ al primer colaborador del blog, Anuar Marrero, hoy quiero presentaros a la segunda firma invitada que se pasará por aquí de vez en cuando para escribir unas líneas. Su nombre es Fran Reyes y aunque viene del mundo del ciclismo, podréis comprobar que, en esto de escribir sobre fútbol, también es un maestro.

PD: Espero que os guste tanto como a mí.

Vuelve el fútbol total

Me rindo ante la evidencia. Este Barça es de otro mundo y esto es, en gran parte, gracias a Pep Guardiola. A mí no me gustaban sus rotaciones, ni la mayoría de sus declaraciones y pensaba (y sigo manteniendo) que un jugador como Iniesta, que ve el fútbol un segundo antes que el resto de la humanidad, debe jugar de mediocentro y no de extremo.

Sin embargo, hoy he visto, de la mano de Pep, a uno de los mejores Barcelona que recuerdo. La alineación inicial suscitaba algunas dudas. Con Puyol en el lateral y con Busquets y Gudjohnsen en la medular. Pero todo carburó desde el principio.

Márquez remató un córner clásico de los tiempos de Rijkaard en el minuto 3, y el Barcelona ya ganaba antes de que el Atlético hubiese bajado del AVE. En la siguiente jugada de ataque, Messi se metió hasta la cocina y forzó un penalti de Ujfalusi que Eto’o se encargó de transformar en el 2-0.

El tercero fue el colmo de los despropósitos. Era el minuto 8 y había una falta en la frontal del área favorable al Barça. Coupet colocaba la barrera apoyado en uno de sus postes como si estuviese descansando, y Messi fue el más listo de la clase y al no haber pedido barrera, pudo disparar antes de que el portero y los defensas rojiblancos estuviesen colocados. Claro, así la pelota entró mansamente en una portería vacía. Hasta al realizador de la televisión le pilló desprevenido.

Pero el Barça no paró ahí. A pesar del 3-1 de Maxi, los culés no perdieron la ambición e hicieron el cuarto tanto por medio de Eto’o antes de llegar al minuto 20. Pero es que además, tuvieron un mano a mano de Messi tras una jugada antológica del argentino y un disparo con rosca de Iniesta que se estrelló en el poste de la meta de Coupet.

Precisamente de otro palo de Iniesta, al que sólo le faltó el premio del gol, vino la jugada del quinto gol del Barcelona. Tras una gran jugada, el rechace de la madera le cayó a un activo Gudjohnsen que se ha reconciliado con el gol y marcó a puerta vacía. 5-1 y quedaba todavía una hora de partido.

De la mano de Iniesta y Xavi, el Barça bailaba sobre el verde y el Atlético se limitaba a mirar. En la segunda parte, el espectáculo fue dantesco. Un equipo culé que no quería hacer demasiada sangre, y un equipo rojiblanco que había bajado los brazos, que se dedicaba a deambular pobremente sobre el campo.

Sólo Bojan y Henry tenían ganas de continuar la fiesta y lo consiguieron al triangular en el borde del área madrileña y acabar la jugada en gol ccon un remate espectacular del francés. El Barcelona puso de pie a todo el estadio. Combinó, trianguló y sobre todo definió, aunque si en tu línea de medios tienes a un chaval de Albacete llamado Iniesta y a un señor de Terrasa llamado Xavi, todo es mucho más fácil.

Pero es que además de estos dos genios, hay por ahí un tal Messi, al que le ha dado por querer ser el mejor jugador del mundo, y si no lo ha conseguido ya, está muy cerca de hacerlo. Hoy ha estado sublime, ha hecho un gol, ha provocado un penalti, ha vuelto loca a la defensa y ha hecho un eslálom memorable que si llega a acabar en gol hubiese sido uno de los más bellos de los últimos años. Además, ha salido muy reforzado en su particular duelo con el ‘kun’ Agüero, al que hoy ha ganado por la mano, como en las cartas.

Seguridad defensiva, presión en mediocampo y sobre todo, mucha pólvora arriba son las señas de identidad de un Barcelona, que con el sello de Pep, cada vez recuerda más ese que bordaba eso del fútbol total.

PD: Como llevaba tiempo sin escribir, dos posts de golpe. Si no habéis visto el gol de Ibrahimovic de esta tarde os lo recomiendo. Si el domingo tengo un rato, os pongo un enlace.

¡¡¡Qué manera de perder!!!

Ya lo decía el maestro Sabina en su himno del Centenario, y no he visto título más idóneo para un post dedicado al Atlético de Madrid, porque hoy más que nunca, la frase se ha tornado en realidad. Esta noche, el Barcelona ha aplastado al Atlético de Madrid.

Pero lo peor no son los tres goles en los 8 primeros minutos, ni el 5-1 al descanso, ni el ridículo que han hecho los jugadores rojiblancos. Lo peor es la actitud, o más bien, la falta de ella, la indolencia, la apatía y así podría seguir hasta agotar los sinónimos que tiene el diccionario de la Real Academia.

El partido prometía muchísimo. Esta temporada el Atlético había dejado muy buenas sensaciones. Comenzó goleando al Schalke o al Málaga y llegaba como líder de uno de los grupos más complicados de la Champions League. El Barcelona, por su parte, había enamorado a muchos con su juego en las primeras jornadas de liga y con Guardiola como entrenador de moda en el fútbol español.

Además, y por si esto fuese poco, el partido se había presentado como un duelo Messi-Agüero. Un enfrentamiento en la cumbre, entre los dos mejores jugadores del planeta…

Pero de todo esto, casi nada. El partido se acabó a los 8 minutos, cuando los colchoneros ya perdían 3-0. La defensa fue un esperpento. Las peores carencias de Heitinga y Ujfalusi quedaron retratadas ante la velocidad diabólica y los regates mágicos de Leo Messi. Antonio López y Perea sufrieron muchísimo ante un Iniesta que estuvo enorme y hasta Gudjohnsen se apuntó a la fiesta y marcó un gol.

Otra cosa incomprensible es la presencia en el equipo de la ribera del Manzanares de Paulo Assunçao. Es cierto que hoy el Atlético tenía la baja de Maniche, pero estaréis de acuerdo conmigo en que Banega o incluso Ignacio Camacho son jugadores de más entidad que el portugués. El ex del Oporto vino con fama de bregador, pero es que ni siquiera está ostrando esa virtud que se le presuponía. No roba balones, y por supuesto no distribuye, por tanto, sobra.

El duelo Messi-Agüero, como podréis comprender, quedó muy deslucido por el marcador. El ‘kun’ no pudo hacer absolutamente nada, porque estuvo muy desasistido por el resto de sus compañeros y apenas recibió balones en condiciones aceptables.

Por ver algo positivo para el equipo rojiblanco, nos podríamos quedar con el golazo de Maxi, que, para colmo de males se lesionó al golpear el balón en esa jugada; con que Agüero, con el partido ya perdido, pudo descansar la última media hora y sobre todo, con que la liga se para por el compromiso de la selección.

Por lo demás, esta noche se ha visto a un Atlético aterrado, incapaz de parar el vendaval blaugrana, sin criterio en mediocampo y haciendo aguas en la línea de defensa. Si el equipo de Aguirre quiere estar luchando con los grandes esta temporada, tiene muchísimo que mejorar.

PD: Y ahora iremos con la otra cara de la moneda

Nosotros teníamos el balón

[Por Anuar Marrero]

Keita, Toure, Diarra, Obi Mikel, Essien, Gattuso, Emerson, Sissoko, Romaric, Perrotta, Diaby, Zokora… ¿Que tienen en común todos estos nombres?. En primer lugar que son titulares o integrantes de las plantillas de alguno de los mejores clubes de Europa. Y en segundo lugar que son mediocentros físicos y en la mayoría de los casos bastante limitados técnica y tácticamente. Sin visión de juego y sin capacidad de organizar el equipo. Sin embargo en el fútbol actual es difícil encontrar algún equipo que no cuente con, al menos, uno de estos jugadores en sus plantillas.

Ahora retrocedamos unos años (entre cinco y diez aproximadamente) en el tiempo y pensemos cuales son los centrocampistas que se nos vienen a la mente. Guardiola, Effenberg, Deschamps, Redondo, Matthaüs (hasta que los años lo llevaron a la posición de líbero), el propio Hierro (mientras jugó en el centro del campo), Mauro Silva, Roy Keane y esto sólo hablando de memoria. ¿Qué tienen en común todos estos futbolistas? Pues que eran medios defensivos igual que los anteriores, con la diferencia que estos dominaban el centro del campo gracias a su excepcional posicionamiento táctico, su visión de juego y su control del tempo del partido.

Paulatinamente y casi sin darnos cuenta, el centro del campo, la línea más importante en un equipo, donde se crea, se destruye, se organiza y se presiona se ha ido despoblando de futbolistas para dar paso a atletas. Atletas muy duchos en los menesteres de brega y físico pero incapaces, por sus limitaciones técnicas de ofrecer nada más allá de la entrega. El hecho, a mi parecer es bastante obvio. Lo que no lo es tanto es la causa. En mi opinión es debido a la tendencia incomprensible en el fútbol actual de premiar el físico por encima de la calidad. Y esto está pasando en todas las posiciones, desde el lateral a la delantera.

¿Cuáles han sido las consecuencias para el juego de esta evolución de los medios? Pues varias y bastante negativas. Partamos de la base de que la mayoría de los equipos juega o con un 4-4-2 o con variantes sobre el mismo sistema. Hace unos años era frecuente esta disposición táctica formando un rombo. Dos jugadores en las bandas. Uno en tareas defensivas y de organización (el típico “5” argentino) y otro ofensivo, mediapunta encargado de surtir de balones a los dos puntas y llegar desde segunda línea. Con el perfil de los actuales mediocentros esta disposición es ineficiente. Al ser incapaces de sacar el balón jugado es necesario colocar a su lado un organizador. Es decir dos jugadores para la función de uno, perder efectivos. Tomemos como ejemplo el Real Madrid. Con la llegada de Diarra la disposición táctica más conveniente parecía colocar a Guti por delante de él. No obstante no funcionó debido a que Diarra no podía sacar el balón, el equipo se ahogaba en la elaboración y Guti tenía que bajar, quedando el centro del campo inconexo con la delantera.

Para solucionar este problema se han probado varias soluciones. La que parece mas efectiva es el 4-2-3-1 que por ejemplo tan bien le funcionó al Depor de Irureta. Problema; se pierde un delantero, es decir movilidad y gol. Otra bastante corriente es desplazar al mediapunta a una banda. Se hizo con Zidane en el Madrid, con Gerrard en el Liverpool y con Kaká en el Milan. Esto es nefasto. Se pierde una banda (es decir profundidad) y se diluye el juego del mediapunta, por lo general uno de los jugadores más talentosos de la plantilla. Existe otra más drástica que consiste en jugar sin mediapunta, tan solo con dos medios recuperación- elaboración y dos puntas. Esto vuelve a los equipos algo planos y les resta creatividad.

Pero lo cierto es que ya casi no quedan medios completos, capaces de defender y organizar. Xabi Alonso, De Rossi, Cambiasso, Carrick en menor medida, son algunos de los pocos que pueden jugar solos por delante de la defensa. Bien es cierto que a lo mejor estos futbolistas no cuentan con la capacidad física y defensiva de los Diarra o Toure, pero con juntar las líneas, realizar una presión ordenada y tener el balón se compensa de sobra esta circunstancia. Y para terminar me quedo con una frase de Martín Vázquez. Preguntado sobre quién defendía en el Madrid de la “Quinta del Buitre” contestó “Pues el otro equipo, porque nosotros teníamos el balón”.

Un saludo a todos

La Elástica estrena colaborador

Hoy es un día especial, y lo es porque hoy hace su debut como articulista de este blog Anuar Marrero. Anuar es amigo mío, es periodista, y además el tío escribe de puta madre muy bien. Así que espero que disfrutéis con sus artículos tanto como lo he hecho yo.

PD: Espero que esta sea la primera de muchas colaboraciones

La mística de los números

Nunca me han gustado los números y quizá por eso estudié Periodismo, pero comprendo que en esto del fútbol tienen una mística especial. Ya no hablo de estadísticas, de récords, de cantidad de títulos, que también, sino de los dorsales.

Durante toda la historia del fútbol, los grandes jugadores siempre han tenido un número que les ha acompañado. Todos recordamos el ‘14′ de Cruyff, el ‘10′ de Pelé, el ‘10′ de Maradona, el ‘10′ de Puskas y más recientemente el ‘7′ de Cantona y Butragueño y el ‘4′ de Guardiola.

Los números eran especiales, se elegían por superstición, por preferencia, pero sobre todo porque hablaban del jugador. Un ‘10′ siempre tenía magia en sus botas. El ‘5′ era el encargado de robar y distribuir. Y el ‘9′ era el matador, el definidor, el hombre gol.

Hoy en día todo eso se ha diluído como un azucarillo en un amargo café. El márketing ha entrado de lleno en la elección de los dorsales, y vemos como Nike ya ha hecho suya la marca CR7 o cómo Beckham eligió el 23 de Jordan cuando llegó al Real Madrid.

Todo esto lo he pensado esta tarde mientras veía el derbi de Milán entre Milan e Inter. Me hacía daño a la vista ver a Ronaldinho marcar un cabezazo fantástico con el ‘80′ a la espalda, a Shevchenko salir del banquillo con el ‘76′ o a Flamini repartir más estopa que juego con el ‘84′ en el equipo de Ancelotti o a Quaresma con el ‘77′ y Mancini con el ‘33′ en los neroazzurros.

Pero es que también hemos visto a Lucarelli con el ‘99′ en el Livorno, al central Boulahrouz con el ‘9′ en su camiseta ‘blue’ del Chelsea, a Buffon con el ‘77′ en la portería del Parma o al mediocampista argentino Ardiles en el Mundial de España 82′ y al mediocentro griego Kafes con el  ‘1′. ¡¡¡Con el ‘1′!!! que es sagrado, que es singular, único, solitario… como el portero.

PD: Hablando de porteros, ayer pudimos leer en la prensa que el ex-guardameta del Atlético de Madrid Christian Abbiati “comparte los valores del fascismo” lo único que puedo decir es… peor para él.

Espectáculo Werder Bremen

Llevo tiempo sin escribir y esta semana ha habido jornada el miércoles y el jueves en la Liga y en la Serie A del Calcio. Aquí vimos la goleada del Madrid ante el Sporting de Gijón (7-1), la victoria del Barcelona ante el Betis. El triunfo del Valencia que le dio el liderato y el buen juego de un Villarreal que me ha enamorado.

En Italia tropezó la Juve en casa ante el Catania (1-1), el Milan sufrió para ganar a la Reggina, con Ronaldinho de suplente y con Borriello arriba y Shevchenko en el banco. El Inter ya es líder tras ganar al Lecce  y la Roma de Spalletti volvió a perder.

Pero me gustaría hablaros de fútbol alemán, y más concretamente del Werder Bremen. ¡¡¡Qué divertido es este equipo!!! y cómo mola verlo jugar. No sé si será por los colores verdiblancos pero siempre me ha caído bien, y si tenéis la oportunidad de ver alguno de sus partidos, supongo que vosotros también le cogeréis cierto aprecio.

Y es que los partidos del Bremen son una locura. Su entrenador Thomas Schaaf es uno de los más ofensivos del planeta fútbol y el 4-3-3 es una de sus señas de identidad. En el campo están dirigidos magistralmente por el brasileño Diego acompañado por otro mediapunta que va para estrella, Mesut Özil y a pesar de haber perdido a Borowski, que fue una de sus estrellas el año pasado y a Klasnic, se han reforzado con Pizarro que viene cedido del Chelsea.

Diego, Pizarro, Özil, Hunt, Rosenberg, Sanogo, Hugo Almeida… estos nombres tienen una palabra que les une, GOL y eso es lo que hay en los partidos del Werder, pero si además le sumas que sus defensas no son nada del otro mundo, el espectáculo está asegurado.

La pasada semana le ganaron al Bayern Munich por 2-5 en el Allianz Arena dando una exhibición de fútbol ofensivo. Llegaron a humillar a los de Klinsmann con un 5-0 en poco más de una hora de partido, pero los bávaros maquillaron con un doblete de Borowski, pero esta tarde se han vuelto a superar.

El Werder Bremen ha jugado a las 15:30 frente a la revelación de la Bundesliga, el recién ascendido Hoffenheim. Los de Schaaf han salido con Frings de pivote defensivo, Diego y Özil en la media punta y Hunt, Rosenberg y Pizarro arriba.

En el minuto 8′ ya ganaban 1-0 con gol del internacional sub-21 alemán de origen turco Özil, pero en el 15′ empataba Ba. Sólo un minuto después, en el 16′ anotaba Pizarro, en el 21′ llegaba el 3-1 de Diego y  a la media hora, Hunt hacía el 4-1.

Tras el vendaval de los de Bremen, llegó la relajación y comenzó la remontada del Hoffenheim. Antes del descanso Salihovic acortaba distancias haciendo el 4-2 y al cuarto de hora de la segunda mitad, Mertesacker cometió un penalti que le costó la expulsión, y que además transformó Ibisevic poniendo el 4-3 en el marcador. Poco después, en el minuto 71′ Comper completaba la espectacular remontada y empataba el encuentro a cuatro.

Pero quedaban 20 minutos y ni mucho menos había terminado el encuentro, porque el Werder Bremen es un equipo especial. Cualquier conjunto del mundo al que le acabasen de remontar una diferencia de tres goles y estuviese con diez hombres por la expulsión de un central, se metería atrás a defender el punto. Pero el Werder no. En vez de defender con uñas y dientes, se han dedicado a atacar, y las órdenes de Schaaf han tenido su recompensa.

En el minuto 82′ una gran jugada por la izquierda que comenzó Özil la culminó el propio mediapunta con un fantástico gol. Era el 5-4 y llegaba la locura. Lo han conseguido y el ataque ha vuelto a triunfar. Una lección de fútbol deliciosa para el espectador.

A ver si aprenden algunos…

PD: Ahora el Madrid-Betis y mañana el debi milanista, chulo ¿verdad?

Hoy podría hablaros de muchas cosas, del gran duelo en la Premier entre Chelsea y Manchester United, de la primera victoria del Milan en la Serie A esta temporada, de la goleada del Barcelona en Gijón, de la gran victoria del West Ham en el debut de Zola como entrenador, de que el Tottenham de Juande no levanta cabeza, de la escandalosa paliza que el Werder Bremen le endosó al Bayern de Múnich en casa de los bávaros o del 6-0 del Manchester City ante el Portsmouth, con gol de Robinho incluido.

Pero no. Porque este domingo que acabamos de dejar atrás, se ha jugado uno de los partidos más especiales del planeta fútbol, y el que yo personalmente, a pesar de estar a 600 kilómetros vivo con más pasión. El derbi entre Betis y Sevilla.

Sé que a la mayoría no os interesará, que como casi siempre ha habido muy poco fútbol, que ha sido un encuentro soso, ramplón, con más tensión que ocasiones y encima este año, ni siquiera la televisión lo ha elegido como partido de la jornada y se ha jugado en un horario futbolero, pero vulgar, las 5 de la tarde del domingo.

Pero me da igual. Un derbi siempre será un partido especial, y más en Sevilla, una ciudad que se paraliza y se divide durante casi dos horas. La pasión inunda cada rincón y las ‘coñas’ del ganador hacia el perdedor duran semanas e incluso meses.

Rivalidad, pero no enemistad, porque es absurdo, porque en las familias, grupos de amigos o compañeros de trabajo siempre hay gente de los dos equipos y porque aunque el entrañable Bill Shankly no lo creyese así, hay cosas más importantes que el fútbol.

Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso

Os lo tengo que confesar, hoy estaba nervioso, mucho. He visto el Chelsea-Manchester United casi sin prestarle atención, pensando qué pasaría a las 5 cuando el balón echase a rodar en el Ruiz de Lopera, y a eso de las cuatro y media, ya me había quedado sin uñas.

Salen las alineaciones oficiales. En el Betis, lo esperado, ni mucha fuerza, ni mucha calidad. Ilusionante Emana en el medio y preocupantes Fernando Vega en el lateral izquierdo, Capi en el centro del campo, la falta de gol de los de arriba y sobre todo la baja de Edu.

En el Sevilla revolución, Jiménez alinea cuatro centrales pero hace que dos de ellos (Mosquera y Drago) jueguen en los laterales. En el medio Duscher y Romaric y en las bandas la sorpresa, ni Navas ni Capel. Los titulares eran Adriano y el joven argentino Lautaro Acosta.

Las 5 en punto. El partido no empieza porque los salvajes de siempre, se dedican a tirar botes de humo al campo. Lamentable. 5 y tres minutos, Perez Burull hace sonar el silbato y comienza el partido.

Nervios. Esa sensación me invadía cada vez que algún jugador vestido de rojo cruzaba la línea medular con el balón controlado. Pero extrañamente el Betis salió muy enchufado, con una gran presión, mucho despliegue físico y un Emana muy activo, dominaba los primeros compases del encuentro. A pesar de todo, el corazón casi se me sale por la boca cuando David Prieto remató alto un balón centrado desde la banda, y volvieron los nervios cuando Acosta se internó en el área y Nelson le derribó. O cuando en la segunda parte el Betis acusó el desgaste físico y el Sevilla comenzó a mejorar. Nervios con la entrada de Maresca, Navas y Capel que le dio más profundidad a los de Jiménez, o cuando Nelson volvió a flirtear con el penalti en una acción de Adriano. Nervios cuando Casto salvó un remate de Kanouté a 6 minutos del final. Nervios.

Ilusión. Porque era el derbi, porque era un partdo especial. Porque el campo estaba lleno y la afición animaba sin cesar. Porque el Betis empezó bien. Porque Emana estaba en todas partes, porque Sergio García se movía bien arriba, porque Mehmet Aurelio no dejaba crear a Romaric, y sobre todo, porque veía posible una victoria sobre el eterno rival, algo que no pasa desde 2005. Y es que tres años en fútbol son demasiado. Ilusión.

Cabreo. Al principio con el árbitro, por anular un gol a Pavone por falta previa que yo no vi. Después cabreo con Pavone, por trabajar mucho, pero fallar mucho más. Más tarde con Chaparro, por meter en el campo a José Mari, del que no esperas nada, y mucho menos que marque un gol y por quitar a un extremo como Mark González para meter a un defensa como Melli cuando deberías buscar la victoria. Cabreo.

Y por último enfado. ¿La diferencia con el cabreo?. El enfado es en frio, después de analizar la situación y por tanto tiene razón de ser. Enfado por la ausencia de planificación deportiva. Enfado porque los revulsivos sean Rivera y José Mari. Enfado porque no haya un punta nato en toda la plantilla. Enfado porque hay un caos institucional, enfado porque el equipo, como el estadio está a medio hacer, porque en la ciudad deportiva no hay luz, porque el gimnasio se va a caer. Enfado porque según Lopera ésta es la mejor plantilla de la historia. Porque nada cambia y nada parece que vaya a cambiar. Enfado

Después de este ‘análisis’ no os habréis enterado de nada de lo que pasó en el partido así que os dejo la crónica.

PD: Otra entrada demasiado larga, lo siento, procuraré mejorar en el futuro.

Después de analizar a Atlético y Barcelona que jugaron y ganaron el martes, vamos con los equipos españoles del miércoles, Real Madrid y Villarreal.

Real Madrid 2-0 BATE Borisov

Partido sin historia en el Bernabéu. Los bielorrusos son el equipo más modesto de esta Champions, y su presupuesto es cuatro veces menor que lo que cobra cada año un jugador como Raúl, por ejemplo. Es decir, cerca de 1,5 millones de euros.

Con estas armas, no podían plantarle demasiada cara a los blancos, bastante hicieron con ser un equipo noble, que no hizo demasiadas faltas, y hay que alabarles que en vez de limitarse a estar encerrados en su área, intentasen adelantar la defensa para ‘presionar’ a los de Schuster.

El Madrid jugó a medio gas y aún así dispuso de muchas oportunidades de gol. El primer tanto llegó pronto, en el minuto 11, cuando Guti recibió el balón tras un saque de esquina y se inventó un pase maravilloso que eliminó a cuatro defensas y que dejó a Ramos en franquía para que batiese al portero bielorruso de fuerte disparo. 1-0 y partido sentenciado.

En el minuto 34 llegó la desafortunada lesión de Gago que tuvo que retirarse por problemas musculares y se prevé que esté de baja cerca de dos semanas. La noticia del partido se produjo en los minutos finales del primer acto. Como el segundo gol del Madrid no llegaba, los bielorrusos realizaron tímidos acercamientos al área de Casillas. Esta circunstancia acabó con la paciencia de algunos aficionados, que silbaron a los blancos al descanso debido a su excesiva relajación.

A los 9 minutos del segundo tiempo el Real Madrid aumentó su ventaja en una jugada plagada de rebotes. Raúl disparó a puerta y el portero bielorruso se estiró para despejar el balón, con tan mala fortuna que su rechace pegó en un defensa y cuando el balón se colaba en la red, llegó Van Nistelrooy para remacharlo. Por si acaso.

De ahí al final hubo poco. La expulsión del bielorruso Khagush y un par de tiros de Ramos y Van der Vaart.

Desde aquí, sólo queda felicitar al BATE por su heróica clasificación y alabar el encomiable esfuerzo de los pobres bielorrusos, que más parecían un grupo de amigos, que un equipo profesional.

Manchester United 0-0 Villarreal

Este sí era el partido de la jornada. Un teatro de los sueños abarrotado por 76.000 almas recibía al Villarreal en la primera jornada de Champions. Cristiano esperaba en el banco y Berbatov fuera de la convocatoria, pero daba lo mismo, ahí estaban Tévez, Rooney, Nani, Ferdinand o Hargreaves dispuestos a amargar el debut al submarino.

Y en estas llega Pellegrini (entrenador al que admiro), estudioso y metódico, y deja en el banquillo de inicio a Cazorla y Marcos Senna. Otro ataque de entrenador, inexplicable, no había molestias físicas ni cansancio, simplemente decisión técnica. Los amarillos salieron con Eguren y Edmilson en el doble pivote, Pires, Mati Fernández y Cani en la mediapunta y el Guille Franco sólo arriba, pegándose con los centrales.

En vista del resultado, la apuesta salió bien. Los castellonenses se llevaron un punto que sabe a victoria y encarrilaron su clasificación para la siguiente fase. El 0-0 acabó con un récord de 15 victorias seguidas del Manchester en su estadio en la Champions y ante eso no se puede reprochar nada, pero pudo ser peor, mucho peor.

Gonzalo y Godín hicieron un partido enorme, perfecto. El argentino se olvidó de sus maltrechas rodillas y volvió a su mejor versión, y el uruguayo Godín se doctoró en el mejor escenario posible. Aguantaron las embestidas de Tévez, los desmarques de Rooney y las llegadas desde la banda de Nani y Park Ji Sung.

Pero buena parte de ese punto es también gracias a Diego López. El portero gallego estuvo inmenso, y salvo un error en la salida en un saque de esquina al comienzo del encuentro, estuvo muy seguro durante los 90 minutos.

En la primera parte el Villarreal sufrió lo indecible. Los amarillos no tenían el balón y estaban a merced del Manchester. Guille Franco estaba demasiado sólo arriba y Mati Fernández, Cani y Pires no entraban en juego. Eguren y Edmilson no podían frenar a Hargreaves y Fletcher, y las bandas inglesas eran un constante quebradero de cabeza para el equipo español. Park y Nani llegaban muy solos hasta la línea de fondo y trazaban diagonales muy peligrosas, tanto, que el coreano fue derribado claramente por Eguren en dos ocasiones. El árbitro Wolfang Stark, un amigo, no pitó ninguno de los dos penaltis y se llegó al descanso con el 0-0.

En el segundo tiempo, Cazorla modificó el panorama de su equipo y del partido. El asturiano es un jugador diferente, con su entrada cambió la actitud de su equipo, Ángel encontraba un socio en la derecha, Pires y luego Ibagaza, podían trazar paredes.

Fue en esos compases del partido cuando el Villarreal gozó de la ocasión más clara del partido. Una sucesión de paredes y triangulaciones acabó con un centro al área que Guille Franco remató con el tacón. Caprichoso, el destino quiso que el balón se estrellase contra la madera y saliese hacia el meta Van der Sar.

En el minuto 61 Ferguson sacó a toda su artillería. Retiró a Hargreaves para meter a Anderson y a cambió a Park por Cristiano Ronaldo. El portugués fue recibido con vítores por la hinchada de los Red Devils, a pesar de sus escarceos veraniegos con el Real Madrid. Cristiano jugó, y estuvo muy activo en los 29 minutos que permaneció sobre el campo y de un centro suyo llegó la oportunidad más clara de los ingleses, cuando el central Evans, libre de marca, conectó un cabezazo a bocajarro que pegó en la cepa del poste.

Era entonces cuando más encerrado estaba el Villarreal, pero ni con Cristiano pudo el Manchester doblegar al submarino. 0-0 y un punto que sabe a gloria.

PD: Qué de trabajo da la Champions a los autores de los blogs

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