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El mundo bascula hacia el este (conclusiones de la primera fase)


[Por Anuar Marrero]

Lo que es una realidad palpable desde hace ya algunas décadas en el terreno de la economía y la política empieza a materializarse ahora en el fútbol. Para nadie es un secreto que desde la irrupción de los dragones asiáticos y el crecimiento exponencial de la economía china, la geopolítica mundial está desplazando su centro neurálgico hacia este. Y después de la primera fase de mundial parece que el deporte rey sigue los mismos derroteros. La clasificación (de manera merecida) de Corea del Sur y Japón en dos grupos durísimos no se debe a una casualidad. Ambas han demostrado rigor táctico, solidez defensiva, una velocidad endiablada y un nivel técnico más que considerable. Sigue leyendo

Pues a mí no me ha gustado


[Por Anuar Marrero]

Créanme que si a estas horas el Real Madrid fuera campeón, escribiría el mismo post. Con una considerable resaca pero el mismo al fin y al cabo. Tampoco quiero que se entienda como un ataque al Barcelona (al que felicito por un título que merece sin ningún tipo de dudas), ni como que quiero quitarle mérito. Es simplemente mi opinión sobre la liga en su conjunto. Una opinión que no es estrictamente personal, ya que creo que la comparten bastantes personas dentro del mundo del fútbol.

Se habla insistentemente de liga de récord. Se señalan los 99 del Barça y los 96 del Madrid como una gesta que engrandece la consecución del título. Para mí es todo lo contrario. Esa cifra de puntos no es resultado de la excelencia de dos clubes, sino del descenso considerable del nivel medio de la liga. Con el Deportivo desaparecido, el Valencia acuciado por su situación económica y Sevilla y Villarreal venidos a menos, el nivel medio de la liga, el de los equipos que luchan por Europa, ha sido bajísimo. De hecho equipos como el Mallorca, el Getafe o el Athletic, muy meritorios pero deportivamente muy limitados han estado luchando por esas posiciones. Es decir, casi cualquier equipo serio que mantuviera cierta regularidad entraba en la zona noble de la tabla. Eso da una idea del nivel de la competición.


También se asegura que el Barça se ha visto reforzado por la gesta de un Madrid que le ha obligado a ganar prácticamente todo. La cifra de goles y puntos del Madrid es también esgrimida por Pellegrini y quienes le respaldan para asegurar que el Madrid ha hecho una temporada grandiosa. En este punto me voy a detener. Y lo siento pero mi opinión es clara. El Real Madrid es un equipo que no ha ganado nada y no le ha ganado a nadie. Después de la mayor inversión económica de la historia del fútbol, y de confeccionar una plantilla que, con alguna deficiencia, está entre las tres mejores del mundo,  el conjunto blanco no ha conseguido ningún título ni ninguna victoria importante.

En la fase previa de la Champions fue incapaz de ganar a un Milan al que el United se merendó en octavos. Fue incapaz asimismo de ganar un solo partido a un Olympique de Lyon que si bien es un buen equipo, tiene un nivel infinitamente inferior al de los blancos. Y luego en liga perdió los dos partidos ante su único rival directo, el segundo, en el Bernabeu, dando una considerable sensación de impotencia. Además cuando después inviertes 300 millones y te pasas dos meses (fue eliminado de la Champions el 10 de marzo) jugando un solo partido por semana, contra equipos muy inferiores se supone que lo ganarás.  Y seamos serios, la mayoría de esos partidos el Madrid los ganó gracias a la superioridad de Ronaldo, un jugador que se ha exhibido frente a Mallorcas y Almerías (entiéndase la metonimia) pero que ha desaparecido en los momentos importantes. Y después de todo lo relatado ni siquiera me he referido al bochorno del Alcorcón…

Y para compensar lo descrito tenemos poco a lo que agarrarnos. El Madrid no ha mostrado una línea regular de juego, ha sido espeso y en ocasiones sin carácter y no ha sido claramente superior a casi ningún rival. Se me podrá decir que el que menos culpa tiene es Pellegrini, pero no se podrá negar su cuota importante de responsabilidad. Yo apoyé su fichaje en verano, pero después de un año he de decir que esperaba más. Sinceramente, la única razón por la que el chileno podría continuar en el Madrid es por estabilidad institucional. Pero a mí me parece poco. Por otra parte soy de la idea de que cualquier entrenador con tiempo y recursos consigue cosas, pero sinceramente albergo muchas dudas de que Pellegrini sea el adecuado. No me gustaría que se fichara a Mou, pero tiene algo positivo. Tiene el prestigio y el carácter suficiente para imponer sus condiciones a Florentino. A lo mejor así conseguimos que el presidente delegue, de una vez por todas, la política deportiva en quién realmente sabe de fútbol.

Y sinceramente no me gustado la liga porque he perdido interés por el fútbol. Porque lo único importante es lo que hicieran el Barça y el Madrid. Porque no me gusta que el tercero se quede a 25 puntos del segundo. Porque, a pesar de ser del Madrid, creo en un fútbol que no esté dominado de manera despótica por los gigantes. Y sobre todo porque no creo que haya sido puntual. Porque Madrid y Barça volverán a gastarse grandes sumas de dinero este verano y la distancia entre ellos y el resto aumentará. Porque es malo para el fútbol. Por eso no me ha gustado.

P.D.: Y encima el mundial, pocos partidos en abiertos y por Telecinco…

La prepotencia encubierta


[Por Anuar Marrero]

Desde hace algún tiempo, he detectado en el Barcelona y su entorno (prensa y aficionados), una actitud que a mi parecer está cargada de prepotencia. No es evidente, ya que los jugadores del Barça, capitaneados por el intachable Guardiola, suelen medir mucho sus declaraciones, y hasta ahora son tenidos por modélicos. Pero si analizamos con perspectiva y nos detenemos en el trasfondo de las palabras y declaraciones que se escuchan en las contadas ocasiones en las que el equipo no consigue la victoria, estas destilan un profundo sentimiento de superioridad.

Todos los equipos grandes son más o menos lo mismo. Cada uno con un modelo, peor o mejor gestionado, pero que en ningún caso garantiza victorias. El futbol es profundamente cíclico, y todos los modelos han pasado por penurias y grandes éxitos. En los últimos años Europa ha sido dominada primero por equipos españoles capitaneados por el Madrid “galáctico” de Florentino, luego este se hundió y dio paso al dominio del Milan y los equipos italianos. Posteriormente fue el turno de Chelsea, Manchester y el estilo inglés, que dio paso a la superioridad del Barça de Rijkaard y el de Guardiola. Todos estilos diferentes. Todos exitosos.

Pero cuando el Barça pierde, las explicaciones de la derrota se basan en descalificar la propuesta del contrario. Es usual leer en prensa y escuchar a aficionados frases como “es que contra 11 tíos metidos en el área no se puede jugar”, “es que el equipo dio muchas patadas”, “solo hubo un equipo que quiso jugar” etc. Parece subyacer en el discurso el siguiente planteamiento: “El estilo del Barça es infalible y muy superior al resto y sólo puede perder por demérito propio o porque el rival se vale de estrategias poco lícitas”.


El último caso lo hemos vivido contra el Inter. El discurso era claramente descalificatorio contra la propuesta de Mourinho. Solo hay que acudir al Sport o al Mundo Deportivo para darse cuenta de eso. Además el equipo que nunca habla de los árbitros, cuando se siente afectado lo saca a la palestra. El prepotente y el engreído, atribuyéndose más mérito del que le corresponde, suele obviar los elementos azarosos que le llevan a la consecución del éxito. Pero no duda en utilizarlos para descalificar los logros ajenos. No decir nada después del arbitraje de Ovrebo el año pasado contra el Chelsea y atribuir parte de la derrota contra el Inter a la actuación arbitral responde perfectamente a este esquema.

Esta mentalidad, generalmente presente en la prensa catalana, se generaliza con el chovinismo imperante en jornadas de Champions. En los análisis post-partido, De la Morena, en la SER, llegó a criticar el planteamiento excesivamente defensivo del Inter. Un equipo que salió con tres delanteros, un medio ofensivo, un organizador y un lateral ofensivo. Un equipo que situó la línea de presión en la defensa del Barça y tuvo hasta 7 oportunidades claras de gol. Pero en el fondo se encuentra la resistencia a reconocer que la propuesta futbolística del Inter se impuso a la del Barça, que su estilo no es omnipotente. Evidentemente esto no es generalizado y no afecta a todos. Guardiola defiende su propuesta porque es su forma de entender el fútbol. La defenderá siempre, pero no la considera superior.

Que se mantenga esta actitud en una prensa deportiva hecha por ultras, para ultras y con una calidad ínfima no es extraño. Pero el aficionado cabal y los jugadores no deberían dejarse contaminar por esa prepotencia encubierta con buenas palabras. Es muy lógico estar orgulloso del modelo del Barça, que le está llevando a cosechar títulos. Pero no está de más recordar que con el mismo modelo el Barça estuvo más de 13 años sin ganar la Champions League, mientras otros estilos opuestos se paseaban victoriosos. Defiendan su estilo, pero no lo impongan.

Barça y Madrid más allá del clásico


Como sabéis, la falta de tiempo ha provocado que no pueda actualizar el blog todo lo que me gustaría, hasta el punto de que parezca casi abandonado. Varias veces me he planteado cerrarlo, porque no me gusta que algo con lo que me comprometo, se quede siempre a medias. Sin embargo, en días como hoy, me alegro muchísimo de no haberle echado el cierre definitivo porque puedo compartir con vosotr@s delicias como este gran análisis del no menos grande Anuar Marrero. Además me gustaría aprovechar para darle las gracias a él y al resto de colaboradores, porque son los que han hecho que este pequeño rincón del fútbol siga vivo.

[Por Anuar Marrero]

Cuando analizamos las causas de cualquier fenómeno o hecho podemos distinguir entre coyunturales y estructurales. El fútbol, a pesar de ser algo trivial, también puede abordarse desde este enfoque. Del partido del sábado podemos extraer dos tipos de razones; las que llevaron al Barça al ganar específicamente ese partido por ese resultado (que ya habréis leído hasta la saciedad y en las que no nos pondremos de acuerdo) y las que llevan a que el Barça hoy por hoy sea muy superior al Madrid. Me ocuparé de estas últimas.

Para empezar voy a huir de explicaciones simplistas y de buena aceptación en la prensa. No creo que haya una política deportiva buena per se, sino que todo depende de los resultados que genere. La prensa ahora ensalza la apuesta por la cantera del Barça, pero olvidan que ese equipo empezó a construirlo Rijkaard sobre la base de  Deco, Ronaldinho y Eto’o, fichados todos a golpe de talonario. Luego fueron sustituidos por Iniesta y Messi, pero sin aquel desembolso no sabemos como hubiese sido la evolución de los canteranos. Evidentemente es necesario cuidar la cantera más de lo que lo hace el Madrid, pero un equipo grande está obligado a fichar cracks, como lo ha hecho el Barça siempre. Porque Messi te sale uno cada 100 años si tienes suerte.

Toda política llevada hasta el paroxismo termina siendo negativa.  Y ese es el verdadero problema de Florentino.  Su política (la de fichar cracks para revalorizar la marca y aumentar ingresos) no me parece mala por sí misma. Me parece mala porque los resultados así lo han sido. Acúsenme de utilitarista, pero en algo tan banal como el deporte, me parece que hay poco más allá de los resultados. Y se ha revelado cómo mala porque a la hora de aplicarla no tiene en cuenta criterios deportivos. El Barça de baloncesto, sin ir más lejos, ha llevado a cabo una política muy parecida, fichando a buena parte de los mejores jugadores de Europa. Pero como está dando resultados nadie la critica.

El fútbol es un deporte de equipo, cosa que se olvida con cierta facilidad.  Es en ese espacio en el que hay que colocar a los cracks. Son jugadores capaces de decidir en momentos concretos. Son los solistas de una buena orquesta. Sin un sustento, sin una buena estructura en la que apoyarse, sin una idea colectiva, su talento naufraga en el caos. Se convierten en el único recurso de un equipo incapaz. Y ese es el verdadero problema el Madrid. Los fichajes de Florentino son demasiados agresivos. Reniega de los jugadores de clase media alta, los encargados de cohesionar al equipo.

Además los cracks no responden al más mínimo criterio deportivo. Por ejemplo, tanto Fábregas como Ribery son cracks. Pero el catalán vendría a solucionar una necesidad objetiva, mientras que el francés crearía un problema añadido. Saturaría la delantera y partiría a un equipo con más aceleración que fútbol, un equipo que corre más de lo que piensa. He aquí mi argumento principal, de que fichar cracks no es necesariamente malo. Fábregas sería un buen fichaje, Ribery sería un desacierto. No obstante son dos de los mejores jugadores del mundo.


Por otra parte también podemos evaluar a los jugadores de dos maneras diferentes, por sus características objetivas y por rendimiento. Más allá de los desequilibrios, el Madrid tiene un equipo de un nivel técnico e individual altísimo. Pero ninguno de los grandes jugadores han aparecido cuando se les necesitaba. Cristiano tiene más recursos ofensivos que Messi. Tiene mejor físico, mejor tiro a puerta, y remata muy bien de cabeza. Sin embargo, no ha aparecido cuando su equipo lo necesitaba. Messi ha aparecido siempre. Y teniendo en cuenta que no han aparecido ni C ristiano, ni Kaka, ni Benzema también cabe preguntarse hasta que punto estos jugadores tienen el nivel que se les presupone. Otro ejemplo clásico es Pedrito. Técnicamente muy limitado para la posición que ocupa, se ha sabido adaptar al equipo y su rendimiento ha sido óptimo.

Por último, y aunque me duela, debo mencionar a Pellegrini. Me parece un fantástico entrenador, pero parece obvio que también tiene su cuota de responsabilidad. No ha sabido sacarle un rendimiento aceptable a la plantilla, y su propuesta ha sido muy inconstante. Pero su función ha sido más importante de lo que creemos. Llevó a cabo la difícil tarea de sentar a Raúl, y ha gestionado un relevo generacional en el Madrid. Aún así, soy de la idea de que la decisión más acertada sería la de traer a un entrenador estrella y otorgarle plenos poderes y un proyecto a largo plazo.

Pero Florentino, un fundamentalista de su política no se la replanteará a pesar de los resultados. Volverá a realizar un desembolso brutal, terminará con una plantilla desequilibrada que será el centro de todas las críticas, por demasiado ambiciosa. Quizás, por la calidad individual de alguno de sus jugadores consiga ganar elgún título que corra una cortina de humo. Pero Florentino tiene algo en su contra esta vez. Y es que ya conocemos su política y las consecuencias de la misma.

Las claves del Atlético-Barça


[Por Anuar Marrero]

Evidentemente, la derrota del Barcelona ayer se debió fundamentalmente a las numerosas ausencias en defensa. Pero de lo que voy a tratar es de exponer cuales fueron a mi juicio las razones concretas del resultado.

  • De todas las bajas en defensa, sin duda la más importante es la de Alves, porque su ausencia se nota en todo el campo. De hecho una gran parte del rendimiento de Messi se debe al apoyo desde la banda del brasileño. Además, debido a la nula contribución en defensa del argentino, Alves tiene que ocuparse de toda la banda. Para compensar esta ausencia Guardiola apostó por un jugador veloz y con recorrido como Jeffren. Keita y Busquets serían los encargados de auxiliar al canterano en defensa. Pero la lesión del malí y la entrada de Pedro rompieron el esquema. Busquets es buen jugador, pero tiene un recorrido limitado y no abarca mucho campo. Así Jeffren tuvo que vérselas él solito contra Simao, Antonio López y Agüero que inteligentemente se dejaba caer a esa banda. La inclusión de Jeffren es quizás el primer error de bulto que le hemos visto cometer a Guardiola.
  • Sin Alves el Barça pierde profundidad. Además al no tener quién le doble, Messi tiende a irse al centro, donde su regate y su velocidad pierden efectividad.  La ausencia de Piqué también perjudicó al equipo en la salida del balón, faceta en la que estuvo espeso. Hubo una falta de entendimiento total entre Milito y Puyol. No se coordinaron y tiraron mal el fuera de juego, y con la velocidad de los puntas del Atlético eso es letal.

  • En infinidad de ocasiones he dicho que la posesión no tiene por qué estar relacionada con el buen juego. El Barça llegó a tener un 66% pero estuvo impreciso y acelerado, y no trenzó bien el juego. Se dejó meter en el ritmo de ida y vuelta de los colchoneros, en el que Iniesta y Xavi no se desenvuelven bien.
  • El equipo blaugrana está muy acostumbrado a jugar  a favor de marcador. Cuando cómo ayer pasa al contrario, especialmente fuera de casa, el equipo tiende a acelerarse y a jugar con cierta ansiedad. Hubo mucha conducción y muchas pérdidas de balón.

Probablemente existan muchas más razones, pero éstas me parecieron las más relevantes. Cuando  Guardiola lo hace bien (casi siempre) hay que felicitarle, pero me parece que ayer estuvo mal. Las virtudes del Atlético eran de sobra conocidas. Contraataque, puntas veloces, juego por las bandas. Y con el planteamiento táctico fue incapaz de contrarrestarlas. Cierto es que tenía muchas bajas, pero el fútbol también es así, y es importante encontrar soluciones en los peores momentos. También me gustaría señalar el agujero que tiene el Barça en la posición de extremo izquierdo. Henry está desaparecido, Iniesta juega mejor en el centro del campo, y aunque Pedro esté rindiendo bien, estaremos de acuerdo en que no es un jugador con nivel para ser titular en el Barça. Aporta soluciones, trabajo y goles desde el banquillo, pero en partidos importantes se notan sus carencias.

El (fugaz) retorno y la despedida (Gracias Ruud)


[Por Anuar Marrero]

Vivió el Madrid el domingo una curiosa jornada. El Bernabéu asistió a una ironía de esas que tanto le gusta ofrecernos al fútbol. Un jugador se despedía del conjunto blanco y otro volvía a ofrecer una gran actuación en el estadio de Chamartín, después de mucho tiempo. Dos jugadores contrapuestos. Uno es un jugador espectacular por la ausencia de espectáculo, por poner cada ínfimo recurso al servicio del gol y del equipo. El otro, un jugador incomprensible. Un compendio de virtudes excepcionales dilapidadas por un carácter voluble y autodestructivo.

El que se iba era Ruud Van Nistelrooy. Sin lugar a dudas uno de los mejores delanteros que yo he visto en mis 23 años de vida. No busquen en él la potencia de Ronaldo, ni la calidad de Romario, ni la incontestable superioridad de Van Basten. En Ruud sólo encontraran un físico portentoso, 1,88 metros cohesionados por la obsesión del gol. ‘Van The Man’, cómo le apodaron, era una metáfora del objetivo último del fútbol. No le interesaba el regate, ni el control perfecto. Ruud controlaba y remataba. Sin dilación. Para él la belleza era el gol, no necesitaba adornos. En más de una ocasión escuché críticas hacia el delantero holandés. Generalmente provenían de aquellos aficionados a los highlights, a la filigrana efímera. Lo acusaban de tosco y de no tener suficiente calidad. Pero Ruud era cómo el amante sobrio y seguro que no necesita recurrir a las flores, porque con una mirada y una sonrisa es capaz de ofrecer infinitamente más.

Intento recordar a algún jugador que haya calado más menos tiempo en un entorno tan difícil como el Real Madrid. Y no lo encuentro. Actor principal en la milagrosa liga de Capello, en la que sus 25 goles fueron el elemento fundamental del milagro. ‘Van Gol’ era coherencia en un equipo acostumbrado a los escándalos. Era un estudiante aplicado en una clase demasiado acostumbrada a niños malcriados. Por eso y por sus dos temporadas y media de trabajo y profesionalidad, la afición blanca recordará con cariño a ese delantero grande y con pinta de tosco que un día pasó por el estadio de Chamartín. Para quienes aún duden de su calidad sólo ofreceré un dato. Lo que define a un delantero es el gol. Y Van Nistelrooy es el único junto a Di Stéfano que ha conseguido ser máximo goleador en las ligas de tres países diferentes. Y le espera el Hamburgo. Estoy convencido de que la historia de amor de Ruud y el gol aún no ha llegado a su fin. Suerte y gracias.

La contrapartida era Guti. Es el caso opuesto al holandés. Guti es un jugador superlativo. Tiene  algo que no se puede entrenar, visión de juego, clarividencia desde la media punta, un último pase muy poco frecuente en el fútbol mundial. Además tiene gol, como ya demostró cuando tuvo que jugar cómo delantero durante gran parte de la temporada y acabó con 14 goles. Gol, visión de juego y de la cantera. Lo tenía todo para marcar una época en el Madrid. Pero se fue diluyendo. Pasaban entrenadores uno tras otro y nunca conseguía la titularidad. Y entre rabieta y rabieta fue encadenando actuaciones estelares con partidos mediocres gobernados por la indolencia. Y así desapareció lo que podía haber sido uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol español. Tras las turbulencias de esta temporada parece que ha encontrado su sitio en un equipo necesitado de su fútbol. La velocidad de los Higuaín, Benzema o Ronaldo combinada con su último pase puede tener efectos demoledores. Ya no veremos al jugador que pudo ser, pero a lo mejor es su última oportunidad para hacer algo grande en el Madrid y despedirse por la puerta grande.

P.D.: No quería estropear el artículo con un tema tan banal, pero no puedo callarme. Y es que no entiendo cómo se puede considerar agresión la jugada de Ronaldo, cuando intentaba salir al contraataque y estaba siendo agarrado es cómo menos curioso. Se ve claramente que Ronaldo sólo quiere zafarse. Si le da en la cara es tan sólo porque Mtiliga está agachado agarrándole con las dos manos. Que esto sea roja y que por ejemplo, el empujón de Puyol con el brazo sobre Nilmar en el partido contra el Villarreal no sea ni penalti es lo que lleva luego a muchos a montar teorías conspiratorias

Cositas del fin de semana


El Chelsea es una apisonadora

Siete goles (como siete soles, que dirían los cursis) le metió al Sunderland el sábado por la tarde, y pudieron ser muchos más, pero el portero Fülop, a pesar del saco que se llevó, hizo varias paradas de mérito. Y todo esto sin Drogba, ni Essien, ni Kalou, ni Obi Mikel, que andan un poco liados con eso de la Copa de África. Belletti jugó de pivote y no lo hizo mal, Lampard sigue siendo un superclase y Ashley Cole está a un nivel alucinante. Con esa plantilla, y sabiendo que la Champions es la competición preferida de Ancelotti, los ‘blues’ son la alternativa a Barcelona y Real Madrid, aunque el escollo del Inter debería ser duro.

El Liverpool por su parte, sigue en caída libre. Después de caer eliminado en la Copa en Anfield por un segunda, el Reading, llegaron las lesiones de Torres, Gerrard y Benayoun y para colmo el sábado el Stoke le empató en el último minuto. Benítez parece desbordado y las dudas sobre su continuidad cada vez son mayores. Veremos qué pasa, pero esto no tiene buena pinta.

Vuelve el Barça, pincha el Madrid y se consolida el Valencia

El Barcelona se vengó de su eliminación copera y le endosó cuatro goles al Sevilla. Jiménez, supongo que pensando en reservar efectivos para la Copa, alineó a un trivote ultradefensivo en el medio formado por Stankevicius, Lolo y Marc Valiente, y a José Carlos en la banda izquierda del ataque. En el primer tiempo le salió bien, pero en cuanto los de Guardiola abrieron la lata, los goles cayeron casi por inercia.

Lo del Madrid fuera de casa empieza a ser preocupante. Perdió en San Mamés frente a un Athletic sobrio y ordenado, que trabó el partido de principio a fin. A pesar de que el mejor de los vascos fue su portero Gorka, los blancos nunca se sintieron cómodos sobre el césped de Bilbao. Cristiano se volvió a quedar sin marcar, y cuando el portugués se ofusca, trata de hacer la jugada por su cuenta y perjudica al equipo.

El Valencia es el que se engancha a la zona Champions. Cuando Silva, Mata, Villa, Banega y Joaquín están enchufados, como hoy, poco hay que hacer. Y aunque el penalti en contra del Villarreal ha sido fuera del área, la superioridad de los de Emery ha sido manifiesta. Sin el ‘incordio’ de la Copa, y con una gran profundidad de plantilla, sobre todo en ataque (Vicente, Zigic, Pablo Hernández, Chori Domínguez…) este equipo puede dar mucha guerra.

Luca Toni golea con la Roma y Ronaldinho vuelve a ser decisivo

Cuánto me alegro de esta noticia. Siempre he sido admirador de Toni, y como sabéis, mi equipo italiano es la Roma. Así que me alegro de que los romanos se hayan metido en puestos Champions con dos goles del ex-Bayern. Porque es cierto que no es un dechado de técnica y que condiciona el juego de los equipos, pero es un auténtico rematador, condenado al ostracismo por Van Gaal. Por cierto, el rival de la Roma era el Genoa, que está en crisis y en el que Zapater cada vez juega menos.

Vamos con Ronaldinho. En el post anterior os contaba que volvía a estar a gusto en un campo de fútbol, y este fin de semana ha vuelto a demostrar que cuando quiere es un fuera de serie. Los tres goles frente al Siena así lo certifican y el Milan se acerca a sus vecinos del Inter. Os dejo los goles de ‘Dinho’, el tercero (cuarto del partido) buenísimo.

La ocasión de Dani

Pobre Dani. Es el típico delantero ratonero, que odian todos los aficionados de equipos en los que no juega. En el Betis fue héroe de la final de Copa y marcó el gol de la victoria ante el Chelsea. Pero le cedieron al Cádiz y al Elche, donde no tuvo suerte y además se lesionó en la rodilla. Este año no tenía ficha en el Betis, pero le han inscrito para esta segunda vuelta. Y en su primer partido con el Betis desde 2007, va y hace esto. Lo dicho, pobre chaval.

PD: Hoy la postdata va de recomendaciones. La primera, por divertida y exótica. Porque resulta que mi amiga Manuela, (sí, aquella de Los diarios de Islandia) que es aventurera por naturaleza, acaba de cambiar Madrid por México D.F. y ha abierto un blog maravilloso donde cuenta sus peripecias, sus vivencias y sus experiencias personales en la Ciudad-Selva. Aquí os dejo el enlace, y desde hoy lo podéis encontrar en ‘sitios de obligada visita’, en la barra de la derecha del blog.

La segunda recomendación, no es divertida ni exótica, pero sí es necesaria. L@s que pasáis por aquí de vez en cuando, conocéis a Anuar Marrero porque es colaborador habitual de este invento. Pues en su blog “El fin de la pobreza es una decisión política”, ha publicado una entrada titulada ‘Fuera de Servicio’ que debería ser de obligada lectura para todos, pero especialmente para los políticos que gobiernan en la ciudad y la Comunidad de Madrid. La concienciación y la visibilidad en un tema como este, son fundamentales, y este post supone una gran contribución. ¡Gracias Negro!.

Fútbol es plural


Tras tres semanas sin escribir (en las que espero que os hayáis aprendido la vilda de Gourcuff y las deficiencias del Bayern) con fiebre de por medio y con algunos problemas con wordpress y la publicación de posts, volvemos a la carga con un artículo jugoso de un habitual, que llevaba tiempo sin aparecer por aquí, Anuar Marrero. Disfrutadlo.

[Por Anuar Marrero, autor de Ceci n’est pas un blog]

No puedo reprimir cierta sonrisa cínica y autocomplaciente al observar la clasificación y comprobar que el Madrid llegará líder al Camp Nou, y virtualmente clasificado en su grupo de Champions si gana al Zurich en casa. Y al comprobar que por el contrario, el Barça a día de hoy está fuera de octavos y se jugará sus opciones ante el Inter, con serias bajas por la gripe A y sin Messi, lesionado en el abductor. Y no se crean, el motivo de dicha complacencia no se debe a mi madridismo declarado, sino a que dicha situación pone de manifiesto una idea que me ha valido más de una discusión futbolística.

En términos metafóricos, podría resumirse con la frase que titula este artículo. En lenguaje más prosaico podríamos cambiarla por una muy sencilla que habremos escuchado en más de una ocasión. Existen muchas maneras de jugar al fútbol, y ninguna de ellas tiene porque ser necesariamente mejor. No se confundan, soy un firme defensor del juego ofensivo, directo y de control de la pelota, pero soy consciente de que esa es mi visión, y que hay quién no la comparte, y prefiere un fútbol más recatado, o más sosegado, o más defensivo. Han coincidido en el tiempo dos equipos muy parecidos, que han dominado el fútbol en estos dos últimos años. El Barcelona y la selección española. Ambos han encontrado en una magnífica generación de centrocampistas la seña de identidad, y basándose en el juego muy elaborado y de toque han conseguido grandes éxitos. Es un modelo de fútbol vistoso, bello para el espectador y elaborado.

Pero lejos de esto estamos asistiendo a un ejercicio de onanismo colectivo, olvidando viejas miserias, ahora parece que no hay vida más allá de las propuestas de estos dos equipos. Fútbol es el Barça y España, y quién no juegue así juega mal. ¿Cómo es posible entonces que ese Madrid defenestrado y que tan mal juega llegue al Nou Camp mirando desde lo más alto de la tabla?, ¿cómo es posible que el excelso juego blaugrana no haya conseguido la clasificación para octavos de Champions?. La respuesta es sencilla. Porque fútbol es plural e imprevisible. Os parecerá una aberración, pero a mí el fútbol excesivamente elaborado me aburre. Me aburren las jugadas de 30 o 35 toques, el ritmo en ocasiones monótono que genera este fútbol. Prefiero el ritmo frenético, la salida rápida del balón, la aceleración en tres cuartos de campo, la electricidad de los extremos.

Podríamos trasladar al fútbol la teoría económica de la ventaja comparativa. Es decir, cada equipo debería especializarse en aquello que hace relativamente mejor. Balón hay uno en el campo y los dos equipos no pueden tener un 75% de posesión. Por lo tanto habrá que articular otras formas de encarar los partidos. El Barça lo ha hecho muy bien. Se ha basado en su fuerte que es el toque y la combinación y el año pasado maravilló al mundo. Pero no es la única manera. Sin ir más lejos, el Athletic consiguió el empate especializándose en lo que mejor se le da; el choque, la garra, la intensidad, el empuje y la fe. Y fue suficiente para contrarrestar los argumentos de los de Guardiola.

No pretendo defender el juego del Real Madrid. Es evidente que los blancos no han encontrado su juego, como consecuencia, a mi parecer, de una deficiente estructuración y planificación de la plantilla. Pero a falta de eso, han sabido sacar provecho de una de sus ventajas, la facilidad para hacer gol. Y ello les ha valido para llegar líderes al clásico, y virtualmente clasificados en Champions.

A partir de ahora puede pasar de todo. Puede que el Barça haga un partido excelso contra el Inter, se clasifique para octavos y golee al Madrid en el Camp Nou. Si pasa eso no quiere decir que el fútbol me haya quitado la razón. De la misma manera que si el Barça se queda fuera de octavos y no consigue la victoria el domingo que viene, no me la habrá dado. Tampoco se habrá cometido una injusticia bíblica contra este deporte y su belleza. Es posible que España gane el mundial, pero lo puede hacer Argentina, Brasil, porque no Portugal. Y el fútbol seguirá proclamando en silencio que, en realidad, su género es plural, Y habrá quién no esté de acuerdo. Y por ello seguiré amando este deporte.

La personalidad del campeón


[Por Anuar Marrero]

Si a los hechos nos remitimos, lo cierto es que el mejor equipo del mundo hoy por hoy es el Manchester United. Es el actual campeón de las dos competiciones mas exigentes del mundo (Premier y Champions) y tiene serias opciones de revalidar ambos títulos. Cierto es que su estilo no es tan vistoso demoledor y contundente como el del Barça, pero no es menos cierto que en los momentos cruciales no suele fallar. Saca la personalidad y la seguridad arrolladora de un bloque acostumbrado a ser campeón. Y eso es lo que ha pasado esta noche frente al Arsenal. Estos partidos son complicados de comentar por la sencillez de su diagnóstico. Simplemente hubo un equipo superior a otro, porque básicamente lo es. El Manchester tiene más nivel que un Arsenal, que, como no podía ser de otra manera, ha notado las bajas en defensa.

En los primeros compases daba la sensación de que el partido acabaría peor para los de Wenger. El United salió arrollador, con la actitud propia de un campeón. Los gunners, inseguros en defensa, no conseguían conectar ese juego de toque tan característico. La iniciativa la tenían los locales que se adelantaron en el minuto 17 por mediación de O’Shea, uno de esos jugadores comodín que tan bien sientan en cualquier plantilla. Y sinceramente a partir de aquí el guión fue el mismo. Balón para los red devils, que con la ventaja moderaron un poco el ritmo de su ataque, conscientes de que los de Londres se estirarían un poco. Pero no fue así. Fábregas no pudo solo con la fortaleza del trivote formado por Carrick, Fletcher y Anderson. No consiguió enlazar con un Adebayor aislado en la punta de ataque.

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En la segunda parte, el Manchester contemporizó, y del ataque casi avasallador, pasó al dominio sosegado de la pelota. Más por inercia que por convicción el Arsenal se estiró, pero se vio a un equipo romo, poco convencido de sus opciones. Y aun así, Almunia (es increíble lo que puede llegar a ser un jugador con confianza) siguió siendo decisivo. Almunia y el larguero que rechazó un tiro estratosférico de Ronaldo (cada día se esconde menos en las citas importantes) desde más de treinta metros. Algo intentaría con los cambios Wenger. Pero el francés parecía consciente de que el 1-0 era a la postre un mal menor, un resultado que dejaba la vuelta lo suficientemente abierta, como para seguir creyendo en las posibilidades de un bloque que ya ha hecho muchísimo estando en semifinales.

He de reconocer que estoy algo triste. No me gustan las certezas en el fútbol. Y el partido de hoy ha sido una certeza. La de un equipo que se sabe superior y lo demuestra. Y la de otro que sabe que a poco más puede aspirar. En cualquier caso no ha sido un buen partido, en el que el Arsenal al menos ha tenido presencia y no ha renunciado a nada. Si no tuvo más presencia en ataque fue porque el balón, el campo y el ritmo fueron los del Manchester. Aún así, en el Emirates, el Arsenal será un equipo con muy poco que perder y demasiado que ganar. Y quizás sea dentro de una semana cuando se imponga la ilusión del aspirante frente a la personalidad del campeón.

El eterno debate sobre el calcio (y un apunte sobre árbitros)


[Por Anuar Marrero]

Julio Maldonado ‘Maldini’, en la última entrada de su blog, esgrimía un alegato a favor del fútbol italiano y en contra de los habituales argumentos que lo califican de tosco y defensivo. Es un debate permanente y muy interesante, y sobre el que no comparto parecer con mi buen amigo autor de este blog. Hagamos un somero análisis sobre la cuestión.

Alegaba Maldini que en el calcio se marcaban más goles que en Francia o España por ejemplo, y que había muchos equipos como la Fiorentina, el Udinese o el Nápoles son muy ofensivos e intentar jugar tocando. No voy a negar ninguno de los argumentos de Julio Maldonado (vaya por delante que me parece un crack), pero si su validez para defender el fútbol italiano. No creo que el número de goles marcados sea un dato para poder valorar el nivel de una liga, aunque lo pueda parecer. Esto no tiene por qué deberse al buen juego. Puede, entre otras razones, ser consecuencia de un bajo potencial de los equipos pequeños o a las malas defensas. Sobre el segundo no lo niego, pero soy de los que piensa que el nivel de una liga lo marcan sus equipos grandes. Y lo cierto es que el Inter lleva años sin jugar a nada, el Milan de Ancelotti es una aberración que nos está privando de ver el mejor fútbol de el mejor jugador del mundo (Kaká) y la Juventus es un equipo basado en el físico, que a pesar de no estar exento de calidad (Del Piero o Nedved) tiene un centro del campo incapaz de hacer jugar al equipo.

¿Es la mentalidad defensiva la causa de esta diferencia del nivel con las grandes ligas? Creo que en la actualidad no hay más mentalidad defensiva los equipos italianos en general de la que puede haber en Alemania, Inglaterra o España.

Pero el gusto histórico por cierto tipo de fútbol especulativo y rácano se ha visto reflejado en el perfil de los centrocampistas que se producen en Italia. El gusto por los Ambrosini, Tachinardi, Gattuso o Cristiano Zanetti ha calado hasta tal punto que nos encontramos con que la medular de los equipos italianos está desierta, de creatividad, calidad y visión de juego. Debido a estas carencias, el resto del equipo se va amoldando. Si tus medios no generan fútbol necesitaras delanteros rocosos, que basen más su juego en el físico que en la calidad. Y poco a poco el juego se va enredando entre pelotazos, balones colgados y disputas de balones divididos. Desaparece el criterio, se diluye el fútbol.

Pero además los factores extrafutbolísticos no ayudan. El Moggigate puso de manifiesto que la corrupción está instalada en el fútbol italiano. Acabó con la Juve en segunda, pero algún otro (sobre todo el Milan) los debería haber seguido. La poca afluencia a los estadios, los episodios graves y continuados de violencia en los mismos tampoco ayudan al espectáculo. Y otro factor que personalmente me parece muy grave es la alineación clara de varios jugadores con ideas fascistas, valga Di Canio como ejemplo. Así es imposible acabar con los radicales. Todos estos factores alejan el dinero y las estrellas del calcio. Lo cierto es que hoy por hoy Italia no es un país atractivo para jugar o disfrutar del fútbol.

Y para acabar me gustaría hacer un apunte sobre los árbitros. Aunque no defiendo la actuación de Mijatovic (un directivo no debe ‘rajar’ de esa manera), creo que cualquiera (sí. El Madrid y el Barça también) tiene derecho a quejarse cuando una mala actuación le ‘jode’ o está a punto de ‘joderle’ un partido. Y más cuando son más de una y más de dos. Además en España la politización de la federación deja claro que los árbitros no son neutrales. El último capítulo lo ha protagonizado Iturralde González, el más claro ejemplo de la ausencia de neutralidad arbitral. Este personaje ya se ha manifestado en varias ocasiones con declaraciones en contra del Real Madrid. Pero hace unos días, en una entrevista concedida a Radio Popular de Bilbao, se metía con el grupo PRISA y aseguraba que se metían con él y con Villar y con el Athletic por el hecho de ser vascos. Y no sólo eso, sino que cuando hablaba del Athletic de Bilbao lo hacía en primera persona del plural. Esto debería inhabilitarle para arbitrar cualquier partido en el que los intereses del Bilbao estuviesen en juego directa o indirectamente. Pero no va a pasar nada. En una liga en la que la federación y el estamento arbitral están posicionados de forma tan clara y desvergonzada, me parece que quejarse se convierte en un derecho de cualquier equipo.

Escucha aquí las declaraciones de Iturralde González