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Hoy más que nunca, orgulloso de ser culé


Reflexiones desde el corazón  de un culé. Sensaciones y estados de ánimo. En definitiva, fútbol en estado puro

[Por Zury]

Jodido. Esa es la palabra. Nunca una derrota me había afectado tanto. Sinceramente estaba esperanzado y confiaba en la remontada del Barça anoche y para que engañarnos, me hacía mucha ilusión poder ver a mi equipo jugando en el Santiago Bernabeu luchando por la orejona. Pero no ha podido ser. Todavía tengo la sangre caliente por lo que ocurrió ayer en el Camp Nou, pero siento y creo que en un día como hoy los culés tenemos que hacernos oir y que animar al equipo más que nunca, porque, a pesar de lo que ocurrió ayer, seguimos siendo los mejores del mundo, pero a veces en el fútbol no gana, como pasa en este caso, el mejor equipo.

En los estrictamente sucedido ayer, me gustaría comentar varios aspectos. El primero, y para que no se diga, el gol de Piqué es ilegal. Fuera de juego como una casa. Totalmente de acuerdo, pero de resto poco más. Una vez dicho esto, creo que en el global de la eliminatoria el Inter no ha sido mejor que el Barça. Vale que en San Siro pudo ser mejor, pero ayer desde luego que no. En ambos partidos, faltó la profundidad y la velocidad a la que nos tiene acostumbrado. Quizás sea porque ese genio manchego estaba en la grada y eso desahoga mucho a Xavi en sus labores de creador de juego. Pero aún así, he de romper una lanza en favor del Barça. Me gustaría ver cuantos equipos podrían jugar o intentar marcar un gol al Inter de ayer, en el que, tras la expulsión de Motta, había una línea de 4 y seguidamente una de 6, con Diego Milito y Samuel Eto’o como los flamantes laterales del equipo italiano. Señores, sinceramente, eso es lamentable. Así de claro. Una cosa es estar cerrado atrás y buscar la contra y otra cosa fue lo de ayer. Sinceramente el planteamiento del Inter fue una vergüenza. Y perdonen la expresión pero, me importa una mierda que por pensar esto sea un culé prepotente encubierto.

Personalmente, nunca había visto un catenaccio tan grande como el de ayer. Como tampoco había visto perder tiempo desde el minuto 1 de partido o lo que es peor, una amarilla al portero por perder tiempo ¡¡¡en la primera parte!!!. Por no hablar de supuestas lesiones y puro teatro. Que por cierto, hablando de teatro, quien me diga (y esto va especialmente para los madridistas) que Busquets ayer fue un buen actor o que la “galleta” de Motta no es merecedora de amonestación (puedo entender que no sea roja, pero la amarilla es más que clara) que vea el recadito y Contini a Higuaín y su posterior reacción.

No quería hablar de los árbitros, porque creo que no son excusas, pero sinceramente pienso que en esta eliminatoria han perjudicado mucho al Barça con lo que espero que lo que ocurrió en Stamford Bridge prescriba. Ayer, el árbitro contribuyó a las continuas pérdidas de tiempo del equipo de Mourinho, no pitó el agarrón e Ibra dentro del área (con camiseta rota incluida), ni el empujón de Cambiasso a Pedro, por no hablar que el gol de Bojan es legal porque Touré tiene el brazo pegado al cuerpo. Aún así, volveré a dejar constancia que el gol de Piqué es ilegal. Si a eso le sumas lo del Giuseppe Meazza en la ida, pues las cosas se ponen difíciles.

De verdad, no quiero que esto último suene a excusa. Si el Inter ha pasado es por algo. No se puede hacer nada más.

Solo deciros que estoy orgullosísimo de ser culé un día como hoy, por haber caído con la cabeza bien alta en el terreno de juego. Sólo dar ánimo al equipo y a centrarnos en ganar la liga, porque que esta temporada el Barça no gane nada sería una verdadera injusticia.

P.D.: Rehúso hablar de la actitud de Mourihno, porque él mismo quedó retratado ayer. Será un grandísimo entrenador, no lo pongo en duda, pero todo el mundo lo va a recordar como un … Eso sí, una pena que el Barça, se rebajase a su nivel con lo de los aspersores. Se lo merecía, si, pero no hay que caer en su trampa.

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Fútbol es plural


Tras tres semanas sin escribir (en las que espero que os hayáis aprendido la vilda de Gourcuff y las deficiencias del Bayern) con fiebre de por medio y con algunos problemas con wordpress y la publicación de posts, volvemos a la carga con un artículo jugoso de un habitual, que llevaba tiempo sin aparecer por aquí, Anuar Marrero. Disfrutadlo.

[Por Anuar Marrero, autor de Ceci n’est pas un blog]

No puedo reprimir cierta sonrisa cínica y autocomplaciente al observar la clasificación y comprobar que el Madrid llegará líder al Camp Nou, y virtualmente clasificado en su grupo de Champions si gana al Zurich en casa. Y al comprobar que por el contrario, el Barça a día de hoy está fuera de octavos y se jugará sus opciones ante el Inter, con serias bajas por la gripe A y sin Messi, lesionado en el abductor. Y no se crean, el motivo de dicha complacencia no se debe a mi madridismo declarado, sino a que dicha situación pone de manifiesto una idea que me ha valido más de una discusión futbolística.

En términos metafóricos, podría resumirse con la frase que titula este artículo. En lenguaje más prosaico podríamos cambiarla por una muy sencilla que habremos escuchado en más de una ocasión. Existen muchas maneras de jugar al fútbol, y ninguna de ellas tiene porque ser necesariamente mejor. No se confundan, soy un firme defensor del juego ofensivo, directo y de control de la pelota, pero soy consciente de que esa es mi visión, y que hay quién no la comparte, y prefiere un fútbol más recatado, o más sosegado, o más defensivo. Han coincidido en el tiempo dos equipos muy parecidos, que han dominado el fútbol en estos dos últimos años. El Barcelona y la selección española. Ambos han encontrado en una magnífica generación de centrocampistas la seña de identidad, y basándose en el juego muy elaborado y de toque han conseguido grandes éxitos. Es un modelo de fútbol vistoso, bello para el espectador y elaborado.

Pero lejos de esto estamos asistiendo a un ejercicio de onanismo colectivo, olvidando viejas miserias, ahora parece que no hay vida más allá de las propuestas de estos dos equipos. Fútbol es el Barça y España, y quién no juegue así juega mal. ¿Cómo es posible entonces que ese Madrid defenestrado y que tan mal juega llegue al Nou Camp mirando desde lo más alto de la tabla?, ¿cómo es posible que el excelso juego blaugrana no haya conseguido la clasificación para octavos de Champions?. La respuesta es sencilla. Porque fútbol es plural e imprevisible. Os parecerá una aberración, pero a mí el fútbol excesivamente elaborado me aburre. Me aburren las jugadas de 30 o 35 toques, el ritmo en ocasiones monótono que genera este fútbol. Prefiero el ritmo frenético, la salida rápida del balón, la aceleración en tres cuartos de campo, la electricidad de los extremos.

Podríamos trasladar al fútbol la teoría económica de la ventaja comparativa. Es decir, cada equipo debería especializarse en aquello que hace relativamente mejor. Balón hay uno en el campo y los dos equipos no pueden tener un 75% de posesión. Por lo tanto habrá que articular otras formas de encarar los partidos. El Barça lo ha hecho muy bien. Se ha basado en su fuerte que es el toque y la combinación y el año pasado maravilló al mundo. Pero no es la única manera. Sin ir más lejos, el Athletic consiguió el empate especializándose en lo que mejor se le da; el choque, la garra, la intensidad, el empuje y la fe. Y fue suficiente para contrarrestar los argumentos de los de Guardiola.

No pretendo defender el juego del Real Madrid. Es evidente que los blancos no han encontrado su juego, como consecuencia, a mi parecer, de una deficiente estructuración y planificación de la plantilla. Pero a falta de eso, han sabido sacar provecho de una de sus ventajas, la facilidad para hacer gol. Y ello les ha valido para llegar líderes al clásico, y virtualmente clasificados en Champions.

A partir de ahora puede pasar de todo. Puede que el Barça haga un partido excelso contra el Inter, se clasifique para octavos y golee al Madrid en el Camp Nou. Si pasa eso no quiere decir que el fútbol me haya quitado la razón. De la misma manera que si el Barça se queda fuera de octavos y no consigue la victoria el domingo que viene, no me la habrá dado. Tampoco se habrá cometido una injusticia bíblica contra este deporte y su belleza. Es posible que España gane el mundial, pero lo puede hacer Argentina, Brasil, porque no Portugal. Y el fútbol seguirá proclamando en silencio que, en realidad, su género es plural, Y habrá quién no esté de acuerdo. Y por ello seguiré amando este deporte.