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¡Vuelve La Elástica! No me lo creo ni yo


Sí amig@s sí, frotáos bien los ojos porque esto que estáis leyendo es histórico. ¡Nuevos posts en La Elástica!. Y es que la carne es débil (?) y no me he podido resistir a los millones de peticiones y a las hordas de fans (?) que pedían mi cabeza vuelta.

Y aquí estamos otra vez. A la espera de un nuevo diseño que algún día llegará, haciendo competencia al ‘cablegate’ de Wikileaks y siendo consciente de que siempre prometo que voy a escribir con más regularidad y luego nunca lo cumplo.

Desde que no nos leemos por aquí han pasado muchas cosas. ¿La más importante? Que Aznar es asesor para el cambio climático, por supuesto.

Bueno, esa y otra. Porque gracias a un hombre con voz de niño, cara de niño, físico de niño y que de niño era del Madrid ‘a todo poder’ (aunque ahora disfrute humillándolo con el Barcelona) somos Campeones del Mundo.

Eso sí, todos menos Anuar, que se pasó todo el Mundial tocando los coj… ¡uy! ya iba a decir un taco, y estoy en el primer post.

Bueno que me lío. Que un clásico como el del lunes merecía una vuelta sonada.

Gracias a tod@s por la paciencia y espero que sigáis por aquí.

¡Un abrazo!

¡¡¡Qué manera de perder!!!


Ya lo decía el maestro Sabina en su himno del Centenario, y no he visto título más idóneo para un post dedicado al Atlético de Madrid, porque hoy más que nunca, la frase se ha tornado en realidad. Esta noche, el Barcelona ha aplastado al Atlético de Madrid.

Pero lo peor no son los tres goles en los 8 primeros minutos, ni el 5-1 al descanso, ni el ridículo que han hecho los jugadores rojiblancos. Lo peor es la actitud, o más bien, la falta de ella, la indolencia, la apatía y así podría seguir hasta agotar los sinónimos que tiene el diccionario de la Real Academia.

El partido prometía muchísimo. Esta temporada el Atlético había dejado muy buenas sensaciones. Comenzó goleando al Schalke o al Málaga y llegaba como líder de uno de los grupos más complicados de la Champions League. El Barcelona, por su parte, había enamorado a muchos con su juego en las primeras jornadas de liga y con Guardiola como entrenador de moda en el fútbol español.

Además, y por si esto fuese poco, el partido se había presentado como un duelo Messi-Agüero. Un enfrentamiento en la cumbre, entre los dos mejores jugadores del planeta…

Pero de todo esto, casi nada. El partido se acabó a los 8 minutos, cuando los colchoneros ya perdían 3-0. La defensa fue un esperpento. Las peores carencias de Heitinga y Ujfalusi quedaron retratadas ante la velocidad diabólica y los regates mágicos de Leo Messi. Antonio López y Perea sufrieron muchísimo ante un Iniesta que estuvo enorme y hasta Gudjohnsen se apuntó a la fiesta y marcó un gol.

Otra cosa incomprensible es la presencia en el equipo de la ribera del Manzanares de Paulo Assunçao. Es cierto que hoy el Atlético tenía la baja de Maniche, pero estaréis de acuerdo conmigo en que Banega o incluso Ignacio Camacho son jugadores de más entidad que el portugués. El ex del Oporto vino con fama de bregador, pero es que ni siquiera está ostrando esa virtud que se le presuponía. No roba balones, y por supuesto no distribuye, por tanto, sobra.

El duelo Messi-Agüero, como podréis comprender, quedó muy deslucido por el marcador. El ‘kun’ no pudo hacer absolutamente nada, porque estuvo muy desasistido por el resto de sus compañeros y apenas recibió balones en condiciones aceptables.

Por ver algo positivo para el equipo rojiblanco, nos podríamos quedar con el golazo de Maxi, que, para colmo de males se lesionó al golpear el balón en esa jugada; con que Agüero, con el partido ya perdido, pudo descansar la última media hora y sobre todo, con que la liga se para por el compromiso de la selección.

Por lo demás, esta noche se ha visto a un Atlético aterrado, incapaz de parar el vendaval blaugrana, sin criterio en mediocampo y haciendo aguas en la línea de defensa. Si el equipo de Aguirre quiere estar luchando con los grandes esta temporada, tiene muchísimo que mejorar.

PD: Y ahora iremos con la otra cara de la moneda