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Arios en San Petersburgo


El Zenit de San Petersburgo era un equipo que me caía bien e incluso quería que hubiese pasado a la siguiente fase de la Champions. Salté con cada uno de los cuatro goles que le endosaron al Bayern de Munich en la vuelta de las semifinales de la Copa de la UEFA el año pasado, me alegré de que ganaran la final de esa competición a un aburrido Rangers y sobre todo, disfruté viendo cómo, de la mano de un majestuoso Danny, bailaban al todopoderoso Manchester United en la final de la Supercopa de Europa de este verano.

Sin embargo, esos sentimientos de simpatía hacia este equipo ruso, han dado un vuelco de repente, cuando navegando por la red, me he encontrado con este artículo de Rubén Amón en su Blogoal! de elmundo.es.

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Resulta que el Zenit es el único equipo de Europa sin ningún componente negro, mulato o mestizo en sus filas. Ni titulares, ni suplentes, ni entrenador, ni ayudantes, nadie. Esto, en el mundo globalizado en el que nos movemos, resulta, al menos curioso. Pero deja de ser curioso para convertirse en preocupante cuando te enteras de que los ultras del Zenit son de los más violentos de Europa, y también de los más racistas. Afirman orgullosos que los equipos de Moscú son inferiores porque tienen la sangre impura y mezclada con la de otras razas y proclaman al estadio Petrovsky como bastión de la raza aria y de la superioridad blanca.

Puedes decir, bueno… son ultras… y por tanto son gilipollas, por eso dicen esas tonterías; además, los ultras de la mayoría de equipos españoles, no están muy lejos de las ideas de sus ‘colegas’ de San Petersburgo. Cierto.

El verdadero problema viene al leer estas declaraciones que hizo técnico del conjunto ruso, Dick Advocaat, poco antes de jugar la final de la UEFA la pasada campaña. Sus palabras hacen ver que la fuerza de esos radicales en el club patrocinado por Gazprom es muy grande, tanto, que han silenciado al resto de aficionados y lo que es peor, han conseguido la complicidad de la directiva y del cuerpo técnico, que en vez de expulsarlos o al menos, oponerse a ellos, satisfacen sus demandas sin el más mínimo rubor. Lamentable.

Es una pena, porque me gustaba ver jugar al Zenit, los goles y el pundonor de Pogrebnyak, la magia de Arshavin, la elegancia de Danny, la calidad de Zyryanov y el descaro del joven Faizulin, pero creo que no me volveré a alegrar de un gol de los de San Petersburgo hasta que esta situación no varíe.

PD: Me acabo de hacer del Luch-Energia de Vladivostok. Un equipo que juega en la liga rusa, pero que es de una ciudad que está al lado de China. Si jugase la Champions contra algún equipo español, además de un viaje de 9.700 kilómetros, y un frío siberiano, el partido en campo ruso sería a las 12 de la mañana de España. No me digáis que no sería brutal.

PD 2: El señor que veis en la foto es Vágner Love, negro, brasileño y estrella del CSKA de Moscú. Ójala le marque muchos goles al Zenit, porque ellos se lo pierden.

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La Euro 2008, una sorpresa agradable


A pesar de los exámenes, me ha dado tiempo a ver todos los partidos de la que dicen ha sido la mejor Eurocopa de toda la historia. Yo no lo sé, porque solamente recuerdo algo de la del 96′, la del 2000 y la de Portugal.

De las que yo he visto, sí ha sido la mejor. No sólo por la alegría del título español, sino porque ha triunfado el fútbol. Después de la victoria de Grecia en Junio de 2004, y del ‘decepcionante’ mundial de Alemania hace dos años, el fútbol de selecciones iba cuesta abajo, sin embargo, con este torneo ha renacido con muchísma fuerza.

Me encantó Portugal en el primer partido, con Pepe en plan estelar, con Moutinho sobresaliente, y sobre todo con un Deco sobrenatural, que se erigió en el general del medio campo, pero nuestros vecinos se fueron apagando poco a poco hasta sucumbir frente a los alemanes en cuartos de final.

Me decepcionaron los suizos, en los que solo dejó algún detalle el mediocampista Inler, y sobre todo Francia, que no ha sido capaz de asimilar el cambio generacional, y sigue confiando ciegamente en un Henry que no es ni la sombra de lo que fue en el Arsenal. Hace unos días se ha confirmado que Domenech va a seguir hasta el Mundial 2010, yo creo que el cargo le ha sobrepasado y que desde que asumió esta responsabilidad, el fútbol de les bleus ha caído muchos enteros.

Italia me pareció una selección desaprovechada. Donadoni no se ha hecho con el grupo, y ha sacrificado el talento en favor del trabajo en la línea medular. Personalmente pienso que un mediocampista destructor como Gattuso da equilibrio al equipo, pero solamente uno. La entrada de Ambrosini en el equipo era innecesaria y otras alternativas como De Rossi, Aquilani o Camoranesi hubiesen sido mucho más interesantes. Arriba me gustó mucho Di Natale, eléctrico, vertical y móvil, y Toni, a pesar de no haber marcado, me dejó una grata impresión. Es cierto que es muy tosco y fuera del área es casi un estorbo para su propio equipo, pero lucha todos los balones y da una sensación de peligro consatnte cuando llega al área rival.

Me gustaron los croatas, que fueron creciendo a medida que avanzaba el campeonato, con un gran Modric como director de orquesta, con Srna llegando y con Rakitic y Kranjcar aportando clase. Además, su pareja de centrales, que era a priori una de las más flojas del campeonato, estuvo a un nivel notable y sólo fueron eliminados en los penaltis de cuartos de final en la lotería de los penaltis.

Sobresaliente ha sido la actuación de los rusos y los turcos. Los ex-soviéticos se sobrepusieron a la baja de Arshavin en los dos primeros partidos y a la de Pogrebnyak que se lesionó antes de comenzar la Euro e hicieron un fantástico torneo. El gran público ha descubierto a Pavlyuchenko, Zyryanov o Zhirkov; y Arshavin ha explotado definitivamente como un jugador de primer nivel, lástima que tenga ya 27 años.

Lo de los turcos es un milagro. La mayoría de sus jugadores juegan en la liga turca, y nos pueden sonar los del Fenerbahçe porque eliminaron al Sevilla de la Champions, y sobre todo Nihat Kahveçi, que ha estado a un gran nivel este año con el Villarreal. Ojo con Arda Turan, que es un mediapunta joven muy interesante que se puede desenvolver por el centro y por los dos costados. Los hombres de Fatih Terim han demostrado que sin ninguna estrella rutilante pero con mucho corazón, se puede llegar a estar entre los mejores equipos del continente.

Alemania fue fiel a casi todos los tópicos que le han perseguido durante toda la historia. Mucha fuerza en el medio del campo y poca creatividad, salvando algunos detalles de Ballack. Borowski que debería poner algo de claridad, estuvo practicamente inédito. Centrales altos y corpulentos, con dificultad para sacar el balón jugado desde atrás y mucho peligro en las jugadas a balón parado. Con estas armas y un fantástico partido en los cuartos de final ante Portugal, los teutones se plantaron en la final, pero la tónica general del juego alemán fue como su clima y como su carácter, gris.

Y luego está España, que dejando a un lado el patrioterismo barato, creo que ha sido superior a todas las selecciones.

Os dejo una de las canciones oficiales de la Eurocopa, de Shaggy que es un crack

PD: Os extrañará que publique hoy un análisis de la Eurocopa, pero como soy un desastre, se me olvidó publicar la entrada en su día, y ahora me la he encontrado por ahí.

El milagro se llama Hiddink


Arshavin va para crack, si no lo es ya, Zyryanov tiene una clase infinita, Pavlyuchenko tiene instinto asesino y una planta impresionante, Zhirkov se está erigiendo en el mejor lateral zurdo del campeonato. Cierto. Pero a todos estos jugadores, la mayoría desconocidos para el gran público, sólo les ha hecho jugar así de bien un señor holandés que antes tenía bigote y que ahora tiene una estatua en Ucrania: Guus Hiddink.

Pero el caso de este holandés errante es extraño. En España entrenó sin demasiado éxito al Real Madrid, donde sólo ganó una Copa Intercontinental, al Valencia, donde se le recuerda por ordenar que se retirase una bandera con la esvástica nazi de la grada en 1992, y al Betis, donde sólo duró tres meses en la temporada 1999/2000 en la que el club de Heliópolis terminaría descendiendo a Segunda División de la mano de Luis del Sol, aunque es venerado en su país, donde ha llevado al PSV Eidhoven a ganar 5 ligas y una Copa de Europa en 1988.

Pero el verdadero éxito le ha llegado a Guus Hiddink dirigiendo a combinados nacionales. En 2002, era el técnico de aquella Corea del Sur que gracias a Park Ji-Sung, Lee Young-Pyo, Ki Seol-Hyeon y algunos escándalos arbitrales como el de Al-Ghandour, de infausto recuerdo para los españoles, llegó a semifinales del mundial, cargándose a Italia y a España.

Pero además, en 2006 entrenaba a la selección australiana. Con los kangaroos llegó hasta la ronda de octavos de final del Mundial de Alemania. Australia le plantó cara a Brasil en la fase de grupos y pasó como segunda. Y su actuación pudo ser mucho más brillante de no ser por un árbitro español, (siempre liándola) Medina Cantalejo, quien una tarde de junio en Kaiserslautern le robó las ilusiones a millones de australianos cuando se inventó un penalty a favor de Italia cuando pasaban tres minutos del tiempo reglamentario. Totti marcó, eliminó a los de Hiddink y le dio la clasificación a Italia, que a la posrte sería campeona.

En esta Euro 2008 el técnico nacido en Varsseveld ha vuelto a obrar el milagro. Una selección rusa que ha prescindido de jugadores clave como Kerzhakov e Izmailov, que ha tenido que hacer frente a la baja de Pogrebnyak, máximo goleador de la presente edición de la Copa de la UEFA y que recibió cuatro goles de España en su partido de debut en el torneo, se ha transformado en un equipo rocoso, letal al contragolpe, incansable en la presión y que sabe manejar el balón cuando pasa por las botas de sus jugadores. Una selección que disfruta jugando al fútbol y que parece haber dejado atrás la etiqueta de anárquicos que tienen todos los equipos del Este de Europa.

Los rusos llegaron sin hacer ruido. Salieron goleados por 4-1 frente a España y ganaron con muchos apuros a Grecia con un solitario gol de Zyryanov. En el tercer partido debutó Arshavin, que había estado sancionado los dos encuentros anteriores, y de su mano, Rusia se impuso a la Suecia de Ibrahimovic por dos goles a cero en el partido que decidía quien pasaba a cuartos de final del torneo.

En esos cuartos, el rival era Holanda, y Hiddink, perro viejo, le ganó la partida a su compatriota Van Basten ahogando a los holandeses en el centro del campo e impidiéndoles mostrar la verticalidad que tan buen juego y resultados les había proporcionado en la fase anterior. Lo demás es historia, 3-1 para los ex-soviéticos y a las semifinales contra España. ¡Ojito!

PD: Ahora llega lo de España ¡Aún no me lo creo!

¡¡¡Qué deporte tan bonito coño!!!


Así decía el final del mensaje que me mandó un amigo  después de ver el fantástico partido entre Holanda y Rusia. Y tiene toda la razón.

Los dos equipos salieron al ataque, Holanda con Sneijder, Van der Vaart, Kuyt y Van Nistelrooy y los rusos con Saenko, Arshavin, Zyryanov y Pavlyuchenko pero en los primeros minutos el partido fue tenso, con mucho centrocampismo y sin apensas ocasiones.

Todo cambió a partir de la media hora de juego. Los rusos despertaron y comenzaron a lanzar contras mortales, dirigidas por Arshavin, el mago del Zenit, que tuvo la primera ocasión clara en un disparo envenenado que sacó con sus guantes el eterno Van der Sar. Holanda respondió con varias llegadas, que no pudo concretar Van Nistelrooy. El partido era trepidante.

En el minuto 56 saltó la sorpresa. Arshavin puso un balón al capitán Semak que recorrió toda la banda y centró para que Pavlyuchenko rematase a la red. Era el 1-0 y los de Hiddink dominaban el partido.

Después del gol, los rusos siguieron atacando, y los oranje sólo permanecían en el partido gracias a De Jong, un pulmón en el medio campo, y a los disparos lejanos de Sneijder, que apenas inquietaban a Akinfeev.

Zyryanov y Zhirkov tuvieron la sentencia en dos oportunidades claras que no supieron rematar, y, como en el fútbol los tópicos suelen cumplirse, el que perdona la acaba pagando y así ocurrió. En el minuto 86 de partido, cuando media Rusia se había echado a la calle para celebrar la victoria, Sneijder botó una falta lateral, activó la conexión madridista y encontró a Van Nistelrooy, que conectó un testarazo y batió irremisiblemente a Akinfeev.

Alegría para el aficionado neutral (como mínimo 30 minutos más de fútbol), júbilo para 17 millones de holandeses y desesperación para más de 140 millones de rusos. Llegaba la prórroga.

En el tiempo suplementario los rusos creaban las mejores ocasiones. En el minuto 97 Pavlyuchenko enganchó un zapatazo desde la frontal del área que impactó en el larguero, pero el combinado de Van Basten respondió con un disparo de Affelay que se fue lamiendo el palo. El partido estaba completamente roto.

Con los dos equipos volcados se abrieron más espacios y ahí comenzó el festival de Arshavin. El ’10’ del Zenit se lució en cada contra. En el minuto 100 del partido le regaló un balon de gol a Torbinski que remató demasiado flojo. Era el prólogo a lo que pasaría once minutos después. De nuevo los mismos protagonistas, Arshavin hizo un jugadón y le puso un centro a Torbinski que esta vez sí acertó a rematar al fondo de las mallas.

Aún quedaba la guinda del pastel, y el encargado de redondear la faena fue, cómo no, Arshavin. A cuatro minutos del final, con Holanda atacando a la desesperada, recogió un balón dentro del área y batió a Van der Sar por debajo de las piernas. 1-3, Rusia en semifinales y la máquina holandesa, que humilló a franceses e italianos en la primera fase, tendrá que hacer las maletas.

PD: ¡¡¡Qué partido!!!