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La crisis del submarino


Si hay algo que me ha sorprendido esta jornada de fútbol, además del ‘gol del fitball’ del Sunderland al Liverpool y la goleada del Inter (sin Eto’o ni Milito) en Génova, es la situación del Villarreal.

Y es que hace menos de un mes, estaba completamente seguro de que los de Valverde serían un fijo en los puestos de Champions, y si tenían algo de suerte, podrían luchar incluso por la Liga. Bueno, pues a día de hoy, no sólo no están en los puestos Champions, ni mucho menos luchando por la Liga. Están últimos, y son el único equipo que no ha sido capaz de ganar un partido en lo que va de competición. Esto confirma dos cosas, que como vidente no tengo precio y que no tengo ni idea de fútbol.

valverde villarrealNadie podía pensar que el Villarreal estuviese en esta situación a estas alturas de la película, porque si bien es cierto que han perdido a Pellegrini, parecía que el ‘txingurri’ Valverde era el sustituto ideal. Su gran temporada en el Olympiacos, con doblete incluido; sus buenas experiencias en el Athletic y en el Espanyol, pero sobre todo su apuesta por el fútbol ofensivo y de toque, similar al de su predecesor, eran una fantástica carta de presentación.

Además la plantilla estaba (y está) muy bien confeccionada. Es más equilibrada que la de años anteriores, y a mi jucio, Llaneza y su equipo de ojeadores han vuelto a acertar con los fichajes. Ya no están Nihat, que ha vuelto a Turquía; Guille Franco, Cygan o Mati ‘gol’, pero ninguno de ellos era titular. A cambio, han llegado Marcano que hizo un temporadón en el Racing y es uno de los centrales con mayor proyección de la Liga; David Fuster, que tras un gran año en el Elche, vuelve para dar profundidad a la plantilla; Jonathan Pereira, que se se consolidó en el Racing de Santander, y por encima de todos ellos, Nilmar. El brasileño ha sido el traspaso más elevado en toda la historia del conjunto amarillo. Es un goleador contrastado, que aunque no tuvo mucha suerte en su anterior etapa europea en el Lyon, tiene una calidad incuestionable.

Además, los de Castellón han logrado retener a sus mejores hombres. Giuseppe Rossi, a quien habían pretendido los mejores equipos del continente se ha acabado quedando, y Santi Cazorla, por el que también hubo jugosas ofertas en verano, seguirá vinculado a la entidad.

La última de las razones por las que veía al Villarreal como serio aspirante a los puestos de honor, es que este año no juega la Champions League, por lo que no tendrá la ‘distracción’ de la mayor competición del continente. Es verdad que si lo hace en la Europa League, pero en el club no se tiene como prioridad y no se reservan jugadores para esta competición.

xerez villarrealPero todo esto no ha servido para nada. Siete jornadas y un triste balance de tres puntos. Inexplicable y extraño. Ayer tenían una oportunidad de oro para revertir la situación. Visitaban Chapín, el campo de un Xerez que llegaba como colista, y que tampoco sabía lo que era ganar esta temporada. La cosa empezó bien y Pirès abría el marcador, pero cuando parecían tener el partido controlado, llegó el empate de Mario Bermejo y casi al final del partido, Antoñito batía de vaselina a un inseguro Diego López. Ahí llegó la polémica y el lío. En la jugada del gol, hay unas manos muy claras del jugador del Xerez Carlos Calvo.

El árbitro no hizo caso a las protestas del Villarreal y los jugadores comenzaron a perder los nervios, reflejo de la complicada situación que vive el equipo. Gonzalo Rodríguez se autoexpulsó por un codazo sin sentido, Pirés, ya con el partido finalizado, insultó gravemente al árbitro, según se refleja en el acta y al siempre mesurado y tranquilo Diego López tuvieron que pararle los pies para que no se fuese a por el colegiado.

El Villarreal está mal, muy mal. Y ya se habla de sustitutos para el banquillo (suenan Pékerman y Luis Aragonés). Pero en mi opinión un cambio de entrenador, lejos de ser una solución, sería más un problema. En el club que preside Fernando Roig siempre ha imperado la coherencia, y se ha sido paciente con los técnicos. Por el bien de Valverde, del Villarreal, y sobre todo del buen fútbol, espero que siga siendo así.

PD: Desde este fin de semana, la vida es un poco menos maravillosa. Nos ha dejado el locutor Andrés Montes, genio y figura dentro y fuera de los medios. Personalmente no me gustaba su forma de narrar el fútbol, pero por ‘su culpa’ (y la de Daimiel) me empezó a gustar ese deporte para señores altos llamado baloncesto. Me parece mentira no volver a escuchar sus ratatatatas, sus motes o sus originales frases. Lo que es indiscutible es que te gustase o no, Andrés Montes creó un estilo propio. ¡¡¡Descansa en paz jugón!!!.

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‘DarkoGol’, uno de los grandes


Estos días en los que la liga griega está siendo noticia en nuestro país por el título conseguido por el Olympiacos, mucha gente hace referencia a Valverde y su enorme mérito, a Óscar González y sus goles saliendo desde el banquillo, o a un viejo conocido de nuestra liga como Luciano Galletti, que ha sido decisivo con sus 11 dianas en la Superliga.

Sin embargo, me sorprende que poca gente hable de un jugador muy conocido para el público internacional, y en particular para el público español, y que también ha sido campeón de liga con los griegos. Ese jugador, como habréis podido adivinar por el título del post es Darko Kovacevic. El gran Darko, ese killer del área que hizo las delicias de los aficionados de todos los clubes donde jugó.

Porque Darko también es parte muy importante de este título, y lo es porque ayudó con sus goles, su veteranía y su excelente carácter y profesionalidad hasta el pasado 14 de enero.

kovacevic olympiacosCuentan las crónicas que esa semana había entrenado como un titán, que estaba enormemente ilusionado por haber encontrado su mejor forma, y haber entrado en la convocatoria para el partido contra el Skoda Xanthi, porque hasta entonces no había contado demasiado para Valverde.

Pero todo se torció esa mañana. El médico del equipo, que le hacía pruebas cardíacas a menudo debido a sus preocupantes antecedentes familiares (tanto su hermano de 31 años como su padre murieron por un ataque al corazón) entró en el vestuario y le dijo a Kovacevic que varias arterias coronarias estaban obstruidas y cualquier ejercicio físico a una gran intensidad podría suponer un riesgo para su propia vida. No debía correr, y por supuesto tampoco jugar al fútbol. Eso quería decir que esa mañana iba a desatarse las botas… para siempre.

Por eso desde aquí me gustaría homenajear a un delantero de raza, a un goleador de verdad, a un rematador cuyo hábitat natural es el área contraria, de esos ‘9’ clásicos de los que ya pocos quedan.

Futbolísticamente se crió en el Proleter Zrejanin, donde también jugaron Zahovic, Mirosavljevic (‘mortadelo’ para la gente del Cádiz) o el reciente fichaje del Manchester United Tosic. Pero donde realmente destacó fue en uno de los grandes de Serbia, el Estrella Roja de Belgrado. Con 19 primaveras, comenzó a marcar goles. 37 en 47 partidos, que le valieron la convocatoria para la selección y le convirtieron en una de las promesas más firmes del fútbol mundial.

Entonces llegó el salto a una gran liga. En 1996, el Sheffield Wednesday se fijó en él y pagó 2 millones de libras por su traspaso. Debutó en la Premier League con buen pie. Sin embargo, sus actuaciones en la ciudad británica no fueron muy afortunadas, tanto es así que The Times lo catalogó como el décimo peor traspaso de la historia de la Premier.

Pero ahí estaba la Real Sociedad. Confió en él, y Darko se hizo grande, muy grande. Llegó a Donosti y empezó a dar muestras de su calidad. Con Irureta en el banquillo txuri-urdin, cuando Darko acababa de llegar a España, convenció a los aficionados con una fantástica (?) frase.

Si Darko gol, no problem

Y vaya que si gol, 40 en 97 partidos nada menos. Todas las defensas de la Liga lo sufrieron pero especialmente las de los equipos más grandes, porque Darko se crece en los partidos importantes. Real Madrid y Barcelona fueron víctimas suculentas, y sus goles en Anoeta le hicieron ganarse el cariño de toda la hinchada.

En 1999, era uno de los delanteros más codiciados de la Europa futbolística y un gigante como la Juventus llamó a su puerta. 3.500 millones de pesetas le llevaron a Turín y sus goles pasearon por Europa. En dos  temporadas jugó la Champions League y quedó subcampeón con la Vecchia Signora.

En 2001, fue la Lazio la que se hizo con sus servicios, pero Darko no cuajó. Sólo seis meses en Roma, en los que participó en 7 partidos y ni un sólo gol. Parecía que había perdido el olfato.

Pero de nuevo estaba ahí la Real Sociedad. Su casa, su club, su gente. Y volvió Darko, volvió en su mejor versión y volvió a golear. Volvió a ser feliz. De 2001 a 2007 hizo grande a la Real Sociedad de sus amores, que reverdecía viejos laureles de los Satrústegui y Zamora de principios de los 80.

kovacevic-2003Porque todo aficionado al fútbol recuerda la Real Sociedad de la temporada 2002-2003. Esa Real, que con Denoueix en el banquillo estuvo a punto de arrebatarle la Liga al Madrid de Florentino y los galácticos. Esa Real de la que nos hicimos todos los aficionados no madridistas y con la que vibramos hasta la última jornada. Esa Real en la que el timón lo llevaba un chavalín llamado Xabi Alonso. Esa Real en la que goleaban dos grossos, Nihat y ¿adivinais? sí, Darko Kovacevic.

Pero llegaron tiempos peores, y en 2007 la Real Sociedad bajó a Segunda División. Esto provocó la salida del serbio al Olympiacos. Llegada a Grecia y de nuevo idilio con el gol, 17 tantos que le auparon al segundo puesto del pichichi de la Super Liga griega. Además, con su gran carácter se ganó a la afición y fue el ejemplo para los jovenes del equipo, que constantemente le pedían consejo. Por eso su prematura retirada fue un golpe para todo el vestuario.

Y por eso este post, porque ‘DarkoGol’ es uno de los grandes. ¡Felicidades campeón!.

PD: Os podría poner alguna recopilación de sus goles, pero creo que este vídeo refleja a la prefección lo que suponía Kovacevic dentro del campo.

Valverde conquista Grecia


El fútbol es grande, realmente grande. Hace que cosas que no deberían importante lo más mínimo, se conviertan en cuestión de vida o muerte, o algo más importante, que diría el mítico Bill Shankly.

Hace diez años, apenas sabía qué era Upton Park y hoy disfruto como un ‘hammer’ más cada jornada los milagros del maestro Zola. Me cabreo cuando, como este fin de semana, la Juve golea a mi querida Roma, y sufro con la irregular temporada del Werder Bremen de Schaaf.

Supongo que también pasará con otros deportes, y que mi amigo Álvaro sentirá  como suyas las victorias de los Spurs o Fran Fermoso se cabreará con Boozer cada vez que hace un partido lamentable con los Utah Jazz.

En realidad os cuento esto porque gracias al fútbol, el otro día esbocé una sonrisa, por algo que se supone que para alguien como yo debería ser intrascendente. El Olympiacos ha ganado la liga en Grecia.

Diréis, y con razón, que estoy loco, y que a alguien como yo no debería importarle si gana el Olympiacos, el Panathinaikos, el Atromitos o su puta madre. Pero no. El Olympiacos es campeón y me alegro.

valverde-olympiacosMe alegro por Valverde, que es un entrenador milagro, y que apuesta por el juego ofensivo. El ‘txingurri’ ha hecho campeón a los del Pireo a tres jornadas del final superando a sus archirivales del Panathinaikos, que han llegado a octavos de la Champions en un grupo con el Inter y el Werder Bremen. Pero es que además, tiene al equipo en las semifinales de la Copa griega y puede conseguir el doblete.

Además, me alegro por Valverde porque es un currante, que consigue fantásticos resultados, y que quizá no tenga el reconocimiento que se merece. Debutó como entrenador en el Athletic en 2003 y consiguió la proeza de clasificar al equipo para la Copa de la UEFA con un fantástico quinto puesto. Durante la temporada siguiente, las desavenencias con el presidente Lamíkiz le obligaron a renunciar a su cargo a pesar de haber llevado al equipo a semifinales de la Copa del Rey y acabar noveno en Liga.

Tras su marcha, el Athletic no ha levantado cabeza. En la 2005-2006 llegaba Mendilíbar, un entrenador joven y con ambición al que apenas dejaron trabajar y fue sustituido por Clemente a las pocas jornadas de llegar. El Athletic acabó duodécimo. La temporada siguiente con Sarriugarte y Mané, el equipo estuvo a punto de descender y acabó decimoséptimo. El año pasado con Caparrós, las cosas mejoraron y el equipo acabó en mitad de tabla, aunque aún no ha mejorado los registros de Valverde.

Así que volvamos a él, a Valverde. Tras salir del Athletic, estuvo un año sin entrenar. Y en 2006 llegó al Espanyol. De nuevo un milagro. En la Liga, zona tranquila y ese año, la final de la UEFA en Glasgow. Una tremenda decepción tras perder en los penaltis frente al Sevilla, pero un logro histórico para llegar hasta ella.

La pasada temporada de nuevo dejó al Espanyol en mitad de tabla, pero la directiva de Sánchez Llibre decidió su no continuidad para darle los galones al que fue su segundo ‘Tintín’ Márquez. Ahora, el Espanyol vive una situación crítica, en puestos de descenso y con tres inquilinos diferentes en el banquillo.

Mientras tanto, Valverde decidió apostar por la aventura griega y decidió firmar por un Olympiacos con más tradición baloncestística que futbolística pero que es uno de los grandes del fútbol heleno. Y este fin de semana, campeón de la Super Liga.

Y esta Liga ha sido gracias a gente como Diogo, un delantero brasileño, que en breve será una estrella, como el argentino Belluschi que salió de River como estrella y ha comenzado a rendir en Europa, el incombustible Djordjevic, el español Óscar González, ex de Valladolid y Zaragoza o ‘huesitos’ Galletti, con unos registros goleadores nunca vistos hasta ahora.

190808_OSFP_ALXALIL_22.jpgPero yo quería hablaros un jugador por el que me alegro especialmente. Quizás no le conozcáis demasiado, así que servirá como carta de presentación. Es el brasileño Dudú Cearense. Lo vi por primera vez en el Mundial sub-20 de Emiratos Árabes Unidos, (ese en el que la España de Iniesta perdió la final frente a los cariocas con un gol de Fernandinho en los minutos finales) con sus medias blancas subidas hasta las rodillas, recuperando y distribuyendo, pero también marcando goles. Desde ese momento pensé que sería el mediocentro del futuro, y me preguntaba cómo un tipo así podía estar desperdiciándose jugando en la liga de Japón.

Ese verano lo cedieron al Rennes francés y luego llegó el gran traspaso al CSKA de Moscú donde cuajó grandes partidos en 3 años, pero donde también cayó en el olvido para el escaparate internacional.

Este verano llegó al Olympiacos, se hizo indiscutible y este fin de semana marcó el gol de la victoria ante el Panionios. Un gol que vale una liga.

PD: No quiero olvidarme de Kovacevic, que también es campeón, pero es tan grande que se merece un post exclusivo para él solo.