Archivo de la etiqueta: semifinales

La prepotencia encubierta


[Por Anuar Marrero]

Desde hace algún tiempo, he detectado en el Barcelona y su entorno (prensa y aficionados), una actitud que a mi parecer está cargada de prepotencia. No es evidente, ya que los jugadores del Barça, capitaneados por el intachable Guardiola, suelen medir mucho sus declaraciones, y hasta ahora son tenidos por modélicos. Pero si analizamos con perspectiva y nos detenemos en el trasfondo de las palabras y declaraciones que se escuchan en las contadas ocasiones en las que el equipo no consigue la victoria, estas destilan un profundo sentimiento de superioridad.

Todos los equipos grandes son más o menos lo mismo. Cada uno con un modelo, peor o mejor gestionado, pero que en ningún caso garantiza victorias. El futbol es profundamente cíclico, y todos los modelos han pasado por penurias y grandes éxitos. En los últimos años Europa ha sido dominada primero por equipos españoles capitaneados por el Madrid “galáctico” de Florentino, luego este se hundió y dio paso al dominio del Milan y los equipos italianos. Posteriormente fue el turno de Chelsea, Manchester y el estilo inglés, que dio paso a la superioridad del Barça de Rijkaard y el de Guardiola. Todos estilos diferentes. Todos exitosos.

Pero cuando el Barça pierde, las explicaciones de la derrota se basan en descalificar la propuesta del contrario. Es usual leer en prensa y escuchar a aficionados frases como “es que contra 11 tíos metidos en el área no se puede jugar”, “es que el equipo dio muchas patadas”, “solo hubo un equipo que quiso jugar” etc. Parece subyacer en el discurso el siguiente planteamiento: “El estilo del Barça es infalible y muy superior al resto y sólo puede perder por demérito propio o porque el rival se vale de estrategias poco lícitas”.


El último caso lo hemos vivido contra el Inter. El discurso era claramente descalificatorio contra la propuesta de Mourinho. Solo hay que acudir al Sport o al Mundo Deportivo para darse cuenta de eso. Además el equipo que nunca habla de los árbitros, cuando se siente afectado lo saca a la palestra. El prepotente y el engreído, atribuyéndose más mérito del que le corresponde, suele obviar los elementos azarosos que le llevan a la consecución del éxito. Pero no duda en utilizarlos para descalificar los logros ajenos. No decir nada después del arbitraje de Ovrebo el año pasado contra el Chelsea y atribuir parte de la derrota contra el Inter a la actuación arbitral responde perfectamente a este esquema.

Esta mentalidad, generalmente presente en la prensa catalana, se generaliza con el chovinismo imperante en jornadas de Champions. En los análisis post-partido, De la Morena, en la SER, llegó a criticar el planteamiento excesivamente defensivo del Inter. Un equipo que salió con tres delanteros, un medio ofensivo, un organizador y un lateral ofensivo. Un equipo que situó la línea de presión en la defensa del Barça y tuvo hasta 7 oportunidades claras de gol. Pero en el fondo se encuentra la resistencia a reconocer que la propuesta futbolística del Inter se impuso a la del Barça, que su estilo no es omnipotente. Evidentemente esto no es generalizado y no afecta a todos. Guardiola defiende su propuesta porque es su forma de entender el fútbol. La defenderá siempre, pero no la considera superior.

Que se mantenga esta actitud en una prensa deportiva hecha por ultras, para ultras y con una calidad ínfima no es extraño. Pero el aficionado cabal y los jugadores no deberían dejarse contaminar por esa prepotencia encubierta con buenas palabras. Es muy lógico estar orgulloso del modelo del Barça, que le está llevando a cosechar títulos. Pero no está de más recordar que con el mismo modelo el Barça estuvo más de 13 años sin ganar la Champions League, mientras otros estilos opuestos se paseaban victoriosos. Defiendan su estilo, pero no lo impongan.

Anuncios

La contundencia de un equipo histórico


[Por Anuar Marrero]

La semana pasada comentaba tras el partido de ida que era complicado hacer una crónica de un partido con un diagnóstico tan claro. Hubo un equipo mejor que lo demostró. Esta semana me encuentro ante el mismo problema pero por razones diferentes. Comenzó el partido. Alineación ofensiva del Arsenal. Un sólo pivote defensivo (Song), y por delante de Fábregas, Van Persie, Walcott, Nasri y Adebayor. En otras palabras, todo el arsenal (valga el juego de palabras) ofensivo de Wenger.

El United en contra mostraba su cara conservadora (la habitual en los partidos como visitante en Champions) e incluía a Park tapando su banda, a Rooney caído a la otra y a Ronaldo como referencia arriba, amén del trivote Anderson, Fletcher, Carrick.

Con estos mimbres el inicio no podía ser de otra manera. Creíamos que nos esperaba un partido trepidante, ofensivo y de ida y vuelta. La afición del Emirates entregada, el Arsenal al ataque y el Manchester agazapado, en posición defensiva, esperando el momento de lanzar el zarpazo. Y el momento llegó demasiado pronto. En el minuto 7′ Ronaldo avanzó por la izquierda, pone un centro raso, el lateral Gibbs en su intento por llegar al balón resbala y deja sólo a Park con Almunia vendido. Aún así no decae el ánimo. Tres goles, la heroica.

Pero apenas sin tiempo para asimilar la nueva situación, se produce una falta sobre Cristiano a la derecha de la frontal. El crack portugués se perfila y la coloca ajustada al palo. Tocado y hundido.

ronaldosemifinalanuar

Eliminatoria resuelta. Demasiado castigo para un Arsenal que no tuvo tiempo ni para ilusionarse. A partir de aquí sólo anécdotas. Otro gol de Cristiano en un contraataque perfecto. Un penalti innecesario y clamoroso de Fletcher que le costó la expulsión. Entiendo que es una baja sensible por su papel en el equipo, aunque siempre me haya parecido, como decimos en Canarias un ‘jodío paquete’. Van Persie transforma el penalti. Como el partido no ha dado para mucho más, pasemos a analizar algunas conclusiones que se pueden extraer de la eliminatoria.

1. Cristiano Ronaldo. Dos goles y una asistencia en el partido. El gol decisivo en la vuelta de cuartos contra el Oporto. El gol de cabeza en la final del año pasado. Parece que una vez alcanzada la plenitud en su juego, está empezando a dominar otros aspectos fundamentales, como aparecer en el momento adecuado. Esta es la clave para que un crack sea recordado en la historia del fútbol o no. Que aparezca cuando se le requiere. Si consigue dominar eso, estamos ante un jugador de leyenda.

2. El mérito del Arsen(e)al. El Arsenal de Arsène. Ese equipo construido sobre la juventud, la ilusión, la confianza y el gusto por el juego de toque y ofensivo. Ese equipo que pese a bajas y contratiempos ha conseguido de nuevo la plaza de Champions en su liga y se ha colocado entre los cuatro mejores equipos de Europa. Ese equipo veinteañero que se codea con los grandes. Si mantienen la estructura, los títulos volverán.

3. Sir Alex. Aunque su carácter no le ayude a hacer amigos, futbolísticamente no se puede discutir la valía de este genio de los banquillos. Su capacidad para reconstruir otra vez el Manchester, para volver a llevarlo a la cima. El United no se entiende sin él.

4. La flexibilidad de los ‘red devils’. Tener un estilo y mantenerlo a ultranza es meritorio. Pero igual de meritorio es tener la capacidad para ser dominador cuando el partido lo requiere, contundente cuando lo necesita, rácano (incluso) cuando no queda otro remedio. Ojalá y en la final veamos esa personalidad contundente y ofensiva del campeón.

5. La posibilidad de marcar un hito en la historia del fútbol. Desde que la Copa de Europa se juega en formato Champions League, ningún equipo ha conseguido dos títulos de manera consecutiva. El Manchester United puede hacerlo. Y si a eso le suma la Premier League, el mundial de clubes y la F.A. Cup estamos realmente ante un equipo histórico. Por desgracia para ellos el juego del Barça está eclipsando en parte su gesta.

La personalidad del campeón


[Por Anuar Marrero]

Si a los hechos nos remitimos, lo cierto es que el mejor equipo del mundo hoy por hoy es el Manchester United. Es el actual campeón de las dos competiciones mas exigentes del mundo (Premier y Champions) y tiene serias opciones de revalidar ambos títulos. Cierto es que su estilo no es tan vistoso demoledor y contundente como el del Barça, pero no es menos cierto que en los momentos cruciales no suele fallar. Saca la personalidad y la seguridad arrolladora de un bloque acostumbrado a ser campeón. Y eso es lo que ha pasado esta noche frente al Arsenal. Estos partidos son complicados de comentar por la sencillez de su diagnóstico. Simplemente hubo un equipo superior a otro, porque básicamente lo es. El Manchester tiene más nivel que un Arsenal, que, como no podía ser de otra manera, ha notado las bajas en defensa.

En los primeros compases daba la sensación de que el partido acabaría peor para los de Wenger. El United salió arrollador, con la actitud propia de un campeón. Los gunners, inseguros en defensa, no conseguían conectar ese juego de toque tan característico. La iniciativa la tenían los locales que se adelantaron en el minuto 17 por mediación de O’Shea, uno de esos jugadores comodín que tan bien sientan en cualquier plantilla. Y sinceramente a partir de aquí el guión fue el mismo. Balón para los red devils, que con la ventaja moderaron un poco el ritmo de su ataque, conscientes de que los de Londres se estirarían un poco. Pero no fue así. Fábregas no pudo solo con la fortaleza del trivote formado por Carrick, Fletcher y Anderson. No consiguió enlazar con un Adebayor aislado en la punta de ataque.

almunia-manchester-arsenal1

En la segunda parte, el Manchester contemporizó, y del ataque casi avasallador, pasó al dominio sosegado de la pelota. Más por inercia que por convicción el Arsenal se estiró, pero se vio a un equipo romo, poco convencido de sus opciones. Y aun así, Almunia (es increíble lo que puede llegar a ser un jugador con confianza) siguió siendo decisivo. Almunia y el larguero que rechazó un tiro estratosférico de Ronaldo (cada día se esconde menos en las citas importantes) desde más de treinta metros. Algo intentaría con los cambios Wenger. Pero el francés parecía consciente de que el 1-0 era a la postre un mal menor, un resultado que dejaba la vuelta lo suficientemente abierta, como para seguir creyendo en las posibilidades de un bloque que ya ha hecho muchísimo estando en semifinales.

He de reconocer que estoy algo triste. No me gustan las certezas en el fútbol. Y el partido de hoy ha sido una certeza. La de un equipo que se sabe superior y lo demuestra. Y la de otro que sabe que a poco más puede aspirar. En cualquier caso no ha sido un buen partido, en el que el Arsenal al menos ha tenido presencia y no ha renunciado a nada. Si no tuvo más presencia en ataque fue porque el balón, el campo y el ritmo fueron los del Manchester. Aún así, en el Emirates, el Arsenal será un equipo con muy poco que perder y demasiado que ganar. Y quizás sea dentro de una semana cuando se imponga la ilusión del aspirante frente a la personalidad del campeón.

El guión que el Chelsea esperaba


Qué perro viejo y sabio es Hiddink. Anoche declaró en la radio que esperaba un partido con muchos goles, pero lo hizo para desconcertar. Su alineación plagada de centrocampistas así lo prueba. Ha sacrificado a uno de los extremos, o a un acompañante de Drogba, para que Obi Mikel acompañase a Essien, Ballack y Lampard, y así tejer una tela de araña que impidiera a Xavi e Iniesta entrar en contacto con el balón.

Y le ha salido. Y le pudo haber salido mucho mejor al Chelsea si Víctor Valdés no saca dos fantásticas manos a Drogba en la primera parte.

drogba-chelsea-barsa

El Barcelona ha jugado mejor que los blues esta noche, pero nunca ha encontrado su juego. Messi ha estado desaparecido en combate. No ha aprovechado la ausencia de Ashley Cole y que Bosingwa, que es un buen lateral, pero con grandes lagunas defensivas, ha jugado cambiado de banda. Tampoco Eto’o ha tenido su partido,  ha deambulado por el terreno de juego, las pocas oportunidades de las que ha gozado las ha tapado bien Cech, y ha sido sustituido por Bojan a 10 minutos del final del encuentro.

Pero lo más preocupante para los intereses del Barcelona es la defensa. No por este partido, en el que apenas ha tenido trabajo y el poco que ha tenido lo ha solventado correctamente, sino por el partido de vuelta. Márquez ha pisado mal tras un control del balón y parece que tiene roto el menisco y Puyol, que ha salido en su sustitución ha visto una amarilla que le impedirá jugar en Stamford Bridge. Así, para la vuelta, Guardiola tendrá que probar con Cáceres acompañando a Piqué o con Abidal de central izquierdo, y eso con Drogba y Anelka enfrente, y con Lampard y Malouda llegando, puede ser un enorme problema.

Y ahora voy con el Chelsea. Ha planteado un partido defensivo y ha ejecutado el planteamiento a la perfección. Pero para el espectador neutral (o mejor dicho, para mí personalmente) ha supuesto una decepción enorme. Hiddink ha dejado a un lado su juego alegre y abierto para sacar su faceta más rácana. Por momentos ha recordado al Chelsea más ‘amarrategui’ de la era Mourinho e incluso a los últimos tiempos de la era Ranieri.

guardiola-hiddink

El balón no llegaba al centro del campo. Las pocas ocasiones de los ingleses nacían de los despejes con el pie de su portero Cech y era Drogba quien peleaba todos los balones. Bastante ha hecho el marfileño con fajarse con la defensa blaugrana. Eso y alguna llegada de Malouda ha sido todo el bagaje ofensivo de los londinenses. Por eso al pobre Lampard le debe estar doliendo el cuello de mirar hacia arriba para ver el balón volar en forma de pelotazo largo.

Porque el medio del campo del Chelsea hoy se ha dedicado a repartir estopa en vez de repartir juego. Obi Mikel perseguía incansablemente a Iniesta, casi en marcaje individual. Ballack suplía su falta de ritmo físico con innumerables faltas de las llamadas tácticas y Essien mostraba su habitual despliegue físico. Han sido tres piezas más del engranaje defensivo liderado por Terry, Ivanovic, Alex, Bosingwa y un Cech, que a pesar de cantar en las dos primeras acciones en las que ha entrado en juego, ha sido decisivo para mantener el valioso resultado de 0-0.

Y para acabar, una reflexión. Esta noche he visto al Barcelona muy castigado físicamente y creo que le va a pasar factura durante este mes tan cargado de partidos decisivos, con el clasico, la vuelta de semifinales de la Champions y la final de Copa concentrados en quince días. ¿Vosotr@s qué pensáis?.

PD: Dice el presidente de Mediapro, Jaume Roures que a partir de la temporada que viene, sólo habrá un partido en abierto por jornada. ¿Qué dirá Marca ahora?. ¿Volveremos a ver portadas como ésta?.