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Un descenso merecido


Me cuesta mucho escribir estas líneas. Ha sido una tarde muy dura en la que he preferido no hablar con nadie. Han pasado ya casi seis horas desde que se consumó el descenso de mi equipo, el Betis, a Segunda División y creo que aún no lo he terminado de asimilar.

La rabia, la impotencia, la frustración y el enfado que me invadieron nada más terminar el partido contra el Valladolid, se han ido transformando en decepción, en desencanto.

Y es que con la perspectiva que me ha dado el paso de las horas, me doy cuenta de que este descenso es más que merecido. Primero por el partido de hoy, porque el Betis dependía de sí mismo y ha sido el único de los implicados en el descenso que no ha cumplido su cometido, ganar al Valladolid en el Ruiz de Lopera. Y después por una nefasta temporada y una inexistente planificación deportiva que han hecho que el Betis haya estado todo el año al filo de la navaja.

aficionbetisvalladolid

De nada sirve lamentarse por los balones al palo, las ocasiones perdidas y apelar a la injusticia del fútbol como ha hecho el técnico José María Nogués, porque la Liga es el torneo de la regularidad, y al final de temporada pone a cada uno en su sitio.

Dicho esto, Nogués es quizá el que menos culpa tenga de todo esto, porque a pesar de que se ha equivocado en los planteamientos de varios partidos y a la hora de realizar los cambios en otros, (como el de hoy de Sergio García cuando necesitábamos goles) poco se puede cambiar a un equipo en ocho partidos.

Porque este Betis lleva siendo carne de Segunda desde hace cuatro años. Unas estructuras arcáicas, una ciudad deportiva a la que no se le puede sacar ningún provecho, unas instalaciones propias de un equipo de tercera división, un estadio a medio terminar, un director deportivo que no entiende de fútbol y que ficha viendo vídeos de Youtube, y además, un entrenador como Chaparro, que no tenía nivel para dirigir a un plantel como este y no ha logrado en ningún momento que los jugadores rindieran al nivel esperado.

Precisamente unos jugadores que por nombre deberían haber estado luchando por UEFA, pero que por su acomodo y sus disputas internas han llevado al equipo a Segunda División. Gente como Oliveira, Nélson, Emaná, Sergio García, Juanito, Mark González, Mehmet Aurelio, Edu no han sido capaces ni siquiera de llegar a la paupérrima cifra de 43 puntos. En definitiva, un fracaso absoluto.

Después de hablar de entrenador y de jugadores, toca la directiva. Una directiva de mentira, que ni tiene voz ni tiene voto, y que vive plegada a los caprichos de un máximo accionista que hoy estaba en Marbella en vez de estar en el estadio que lleva su nombre al lado de los 50.000 aficionados que hoy han apoyado al equipo.

betis descenso aficionY es que el verdadero problema del Betis tiene nombre y apellidos y se llama Manuel Ruiz de Lopera. Un dueño que hace y deshace a su antojo, y sobre quien siempre pende la sombra de la sospecha. Un dirigente caduco, que lleva las riendas del club desde su propia casa, y a quien cada día parece importarle menos el club, su presente y su futuro.

No sé si fue él o no quien salvó al club en 1992, pero en realidad no importa, porque de lo que sí estoy seguro es de que en 2009 es él quien lo está destruyendo. De esto deben darse cuenta muchos béticos, pero el primero que debería hacerlo es el propio Lopera.

¿Y ahora qué? es la pregunta que nos estamos haciendo todos los ‘béticos del universo’ y el panorama tiene pocos (o ninguno) visos de cambiar, porque la realidad es, por mucho que nos duela, y por mucho que el equipo vaya a jugar el año que viene en la Liga Adelante, que Lopera es quien tiene las acciones, y por tanto es dueño del club. Así que por muchos ‘Lopera vete ya’ que le griten los aficionados, hasta que no reciba una oferta que le satisfaga, el guión va a ser el mismo.

Perosnalmente soy muy pesimista a este respecto, pero si el descenso de categoría provoca una catarsis en el club, un cambio de mandatarios, de estructuras y sobre todo de forma de dirigirlo, la pérdida de la categoría será la mejor noticia que le habrá pasado al Betis desde que se clasificó para la Champions (ay, la Champions qué lejana parece).

PD: Por terminar el post con un poquito de optimismo que nunca viene mal, las alegrías del fin de semana han sido la heróica remontada del Ciudad Real en la Final de la Champions de Balonmano (que por cierto no han retransmitido por La 2), la Copa alemana para el Bremen y sobre todo, paradojas del fútbol, el mismo día que desciende mi equipo asciende a 2ªB el equipo de mi ciudad, el C.D. Toledo. ¡Enhorabuena!.

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Armas de modestia


[Por Fran Reyes]

Volver a la Primera División nunca es fácil. Es un dogma que se cumple prácticamente sin excepción, es más difícil llegar que mantenerse. La Segunda División es un pozo donde cada año caen tres equipos, y de donde escapan otros tres hacia metas mayores… y cuatro hacia lo que ya no es un pozo, sino directamente un inframundo, Segunda B.

Volver a la Primera División nunca es fácil. Sporting de Gijón, Málaga y Numancia, los ascendidos de la temporada 2008/09, han tardado diez, dos y tres temporadas, respectivamente, en volver al primer nivel del fútbol nacional. Ninguno ha tenido un inicio plácido: las dificultades propias de la adaptación a una nueva categoría no han pasado de largo, sino que se han detenido a golpear a los tres por igual. Sporting y Numancia, además, han sufrido las vicisitudes derivadas de los caprichos del calendario, enfrentándose a la temible ráfaga de encuentros consecutivos frente a Sevilla, Barcelona, Real Madrid y Villarreal. Pero se han sobrepuesto, no todo han sido sombras.

El Numancia fue la sensación del inicio de la Liga. Un equipo tan bien plantado como pobre supo hacer frente a un Barça aún verde, marcar un gol con el futbolista peor pagado de Primera División (Mario Martínez) y aguantar el asedio numantino planteado por Guardiola durante casi ochenta minutos. Toda la prensa se apresuró en hablar de las apreturas de su presupuesto, del hecho de que todos los jugadores del club fueran españoles, del milagro efectuado por el técnico croata Sergio Kresic. La oleada mediática prosiguió cuando, merced a una efectividad inusitada (y un Moreno inspirado), consiguió anotar tres goles frente al Real Madrid… aunque luego los de Schuster marcaran cuatro.

Después pasó al anonimato. Derrota frente a Villarreal y Mallorca, meritorio empate ante el romo Osasuna de este año, y esta jornada de nuevo derrota frente al versátil Deportivo de Lotina. Ya hemos vuelto a situar al Numancia de Soria como un equipo modesto, sin historia, destinado a las profundidades de la clasificación. Ya hemos olvidado la fortaleza de la que dota el planteamiento táctico de Kresic al equipo castellano-leonés.

La portería, en las [buenas] manos del curtido guardameta nacido deportivamente en el Alavés Juan Pablo, parece decente para Primera División. 4-1-3-2 que se convierte en un 4-5-1 a la hora de defender. Las bandas bien armadas con las parejas defensiva-ofensiva formadas por Juanra-Del Pino por la derecha y Domingo Cisma-Quero por la izquierda. Especial atención para estos últimos: Domingo Cisma es una lateral izquierdo con mucho recorrido, cedido por el Almería para que acabé de curtirse; por su parte, Juan Quero es el típico extremo zurdo, ratón y sacrificado, que tendrá que competir con el solvente Juan Carlos Moreno para hacerse su hueco. Nagore, desde la posición de 4, es el eje del equipo; el poderoso Asier Goiria y Gorka Brit son los estiletes, jugadores a los que se les queda grande la Primera División… pero que pueden dar la sorpresa.

Capacidad de dar la sorpresa a la que tiene que aferrarse el Sporting de Gijón. Su bloque, de Segunda División, debe encomendarse a su capacidad de sacrificio y a los chispazos de calidad de algunos de sus mejores futbolistas para mantenerse en Primera. Preciado intercambia casi sin efecto negativo para el equipo a todos sus elementos; sólo Sastre, Canella, Matabuena y Diego Castro han jugado todos los partidos. Y es que estos cuatro jugadores, junto a Bilic y Kike Mateo, son la columna vertebral del equipo.

Sastre es un lateral derecho físico y veterano, prácticamente la antítesis del zurdo, joven y talentoso Canella, un futbolista al que deberíamos ver en equipos de mayor enjundia en poco tiempo. Por delante suya, completando bandas casi simétricas, Kike Mateo es un interior derecho de talento casi ilimitado; mientras, Diego Castro es un zurdo potente y capaz. Matabuena es el mediocentro destructor por antonomasia, criado en el Racing y asentado en Gijón. Y, por último, Bilic es un ariete de la escuela balcánica, típico: fuerte, alto, poco dotado técnicamente pero luchador. Gracias a eso encabezaba el Pichichi hace unas jornadas.

Pese a que estos elementos parecen adecuados para un buen equipo de Primera, falta algo más. La debilidad de los centrales sportinguistas (Neru, Cámara, Colin, Gerard Autet…) es poco menos que alarmante; Matabuena no tiene ningún compañero de garantías en el mediocentro. También la portería, cubierta por el mediano Sergio Sánchez, era una carencia importante; sin embargo, el fichaje de Iván ‘Pichu’ Cuéllar ha sido un gran paso adelante: estas dos últimas jornadas, el cancerbero procedente del Atlético de Madrid ha dotado de seguridad y confianza al equipo atrás.

Y es que, hasta hace dos jornadas, el Sporting ha sido un auténtico colador. Cuatro goles del Sevilla, seis del Barça y siete del Real Madrid se antojan un castigo excesivo al equipo, pero nivelado con respecto a la capacidad de su portero de atajar los muchos tiros que debería siendo portero de un equipo tan pequeño. También Getafe y Villarreal ganaron al Sporting, cenicienta casi oficial de la Primera División. Pero esta última jornada, los de Gijón han visto la luz derrotando al Mallorca por 0-2. Podrían cambiar la tendencia, entrar en racha…

… La misma en la que se está instalando el Málaga de Antonio Tapia. El técnico malagueño siempre ha sido un entrenador de viento a favor: cuando algo le empieza a ir bien, todo irá bien. Las victorias se suceden, y parece que a los de La Rosaleda les llega ese momento: dos partidos ganados frente a Valladolid (2-1) y al Recreativo (0-4) podrían ser el inicio de una senda victoriosa. Lo malo es que, tras un partido asequible frente al Getafe, ahora llega la temible ráfaga: los cuatro grandes consecutivos.

Las armas del Málaga empiezan por un contragolpe efectivo, merced a un repliegue relativamente adelantado que favorece la salida en tromba. Dos jugadores rápidos en cada banda como Duda y Eliseu, dos tanques habilidosos como Adrián y Baha. Y se podría decir que ahí terminan: la defensa es frágil, si no ha encajado demasiados goles en estos dos partidos es porque los ataques de Valladolid y Recre son aún peores salvo chispazos individuales.

Visto lo visto, ¿descenderán los ascendidos al final de la temporada? La respuesta es que todos no lo harán. Y no porque ellos tengan mejor plantilla, mejor técnico o mejor estructura que otros clubes de la clase baja de Primera División; sino porque tienen la ilusión. No tienen mejores armas que sus contrarios, tienen el arma de la modestia.