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El guión que el Chelsea esperaba


Qué perro viejo y sabio es Hiddink. Anoche declaró en la radio que esperaba un partido con muchos goles, pero lo hizo para desconcertar. Su alineación plagada de centrocampistas así lo prueba. Ha sacrificado a uno de los extremos, o a un acompañante de Drogba, para que Obi Mikel acompañase a Essien, Ballack y Lampard, y así tejer una tela de araña que impidiera a Xavi e Iniesta entrar en contacto con el balón.

Y le ha salido. Y le pudo haber salido mucho mejor al Chelsea si Víctor Valdés no saca dos fantásticas manos a Drogba en la primera parte.

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El Barcelona ha jugado mejor que los blues esta noche, pero nunca ha encontrado su juego. Messi ha estado desaparecido en combate. No ha aprovechado la ausencia de Ashley Cole y que Bosingwa, que es un buen lateral, pero con grandes lagunas defensivas, ha jugado cambiado de banda. Tampoco Eto’o ha tenido su partido,  ha deambulado por el terreno de juego, las pocas oportunidades de las que ha gozado las ha tapado bien Cech, y ha sido sustituido por Bojan a 10 minutos del final del encuentro.

Pero lo más preocupante para los intereses del Barcelona es la defensa. No por este partido, en el que apenas ha tenido trabajo y el poco que ha tenido lo ha solventado correctamente, sino por el partido de vuelta. Márquez ha pisado mal tras un control del balón y parece que tiene roto el menisco y Puyol, que ha salido en su sustitución ha visto una amarilla que le impedirá jugar en Stamford Bridge. Así, para la vuelta, Guardiola tendrá que probar con Cáceres acompañando a Piqué o con Abidal de central izquierdo, y eso con Drogba y Anelka enfrente, y con Lampard y Malouda llegando, puede ser un enorme problema.

Y ahora voy con el Chelsea. Ha planteado un partido defensivo y ha ejecutado el planteamiento a la perfección. Pero para el espectador neutral (o mejor dicho, para mí personalmente) ha supuesto una decepción enorme. Hiddink ha dejado a un lado su juego alegre y abierto para sacar su faceta más rácana. Por momentos ha recordado al Chelsea más ‘amarrategui’ de la era Mourinho e incluso a los últimos tiempos de la era Ranieri.

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El balón no llegaba al centro del campo. Las pocas ocasiones de los ingleses nacían de los despejes con el pie de su portero Cech y era Drogba quien peleaba todos los balones. Bastante ha hecho el marfileño con fajarse con la defensa blaugrana. Eso y alguna llegada de Malouda ha sido todo el bagaje ofensivo de los londinenses. Por eso al pobre Lampard le debe estar doliendo el cuello de mirar hacia arriba para ver el balón volar en forma de pelotazo largo.

Porque el medio del campo del Chelsea hoy se ha dedicado a repartir estopa en vez de repartir juego. Obi Mikel perseguía incansablemente a Iniesta, casi en marcaje individual. Ballack suplía su falta de ritmo físico con innumerables faltas de las llamadas tácticas y Essien mostraba su habitual despliegue físico. Han sido tres piezas más del engranaje defensivo liderado por Terry, Ivanovic, Alex, Bosingwa y un Cech, que a pesar de cantar en las dos primeras acciones en las que ha entrado en juego, ha sido decisivo para mantener el valioso resultado de 0-0.

Y para acabar, una reflexión. Esta noche he visto al Barcelona muy castigado físicamente y creo que le va a pasar factura durante este mes tan cargado de partidos decisivos, con el clasico, la vuelta de semifinales de la Champions y la final de Copa concentrados en quince días. ¿Vosotr@s qué pensáis?.

PD: Dice el presidente de Mediapro, Jaume Roures que a partir de la temporada que viene, sólo habrá un partido en abierto por jornada. ¿Qué dirá Marca ahora?. ¿Volveremos a ver portadas como ésta?.

Primeras impresiones del sorteo de la Champions (I)


Después de un mes bastante complicado, vuelvo a la carga con el sorteo de la Champions de esta mañana. Me hubiese gustado hablar de los partidos de vuelta de la Liga de Campeones, del chorreo del Liverpool al Real Madrid, de la crisis de mi amado fútbol italiano o de Lopera y el jeque árabe.

Pero hoy toca sorteo. Los cuartos de Champions ya han echado a andar y los emparejamientos han deparado eliminatorias muy emocionantes.

Barcelona – Bayern Munich

toni-ribery-bayern-munichMe gusta este duelo porque es Champions en estado puro. A priori los de Guardiola son favoritos, pero no deben fiarse del potencial ofensivo de un Bayern, que aunque se dice que está en crisis, siempre puede dar un susto.
Los de Klinsmann vienen de humillar a un inocente Sporting de Lisboa en octavos de final y su juego alegre pero directo y vertical es muy difícil de parar. No se sienten excesivamente cómodos con la posesión del balón en el mediocampo, donde ni Zé Roberto ni Van Bommel son organizadores al uso.
Sin embargo, contra el Barcelona esto no tiene porque suponer un problema para los bávaros. Si son capaces de aprovechar la velocidad de las bandas, con Schweinsteiger y un superclase como Ribery, pueden tener muchas opciones. Todo dependerá de que el equipo no esté demasiado partido en la medular, y de que puedan surtir de balones a dos delanteros de área (y de rachas, no lo olvidemos) como Klose y Toni.
En su contra, además de todas las virtudes del Barcelona, que ya conocemos de sobra, puede jugar el excesivo ímpetu ofensivo de Lucio, que suele dejar desguarnecida la zaga con sus continuas galopadas al ataque, y su excesiva confianza a la hora de sacar el balón desde la defensa.
Por último, dos tópicos que esta vez, sí se cumplen. El poderío alemán en el juego aéreo, frente a un Barcelona en el que sólo van bien de cabeza Puyol, Piqué (que no sabemos si será titular) y quizás Márquez y el espíritu compeitivo de los muniqueses, que puede ser determinante si el Barcelona se relaja.

Villarreal – Arsenal

Es la reedición de la semifinal de 2006. Ese partido de infausto recuerdo para todos los que nos habíamos encariñado con un equipo pequeño que podía conquistar Europa, hasta que ese jugador al que muchos (con razón) llaman Tristelme y que se hace llamar Román, tiró el penalty decisivo con la misma indolencia con la que ha jugado en todos sus años en Europa. Pero vamos al partido, que me pierdo.
Si el partido se jugase mañana, probablemente hubiese sido una eliminatoria sin favorito claro, pero hay un factor que la decanta claramente a favor del Arsenal, Cesc Fábregas. Si los plazos marcados se cumplen, el catalán se habrá recuperado de su lesión, y aunque quizás no tenga el ritmo de competición adecuado, será pieza clave en el esquema de los gunners.

adebayor-arsenalSu acompañante será Denilson, un jugador que me gusta mucho, pero que no ha tenido todo el protagonismo que de él se esperaba. También será importante la recuperación de Adebayor, porque aunque el togolés no sea santo de mi devoción hay que reconocer que es mucho más efectivo que su sustituto, el danés Bendtner. El otro delantero, Van Persie, parece que está encontrando la estabilidad y regularidad (sobre todo mental) que necesitaba y será una amenaza constante para la portería del submarino.

Será interesante ver cómo soluciona Wenger la baja de un Arshavin que está siendo clave en sus primeros partidos en Londres, pero que no puede jugar la Champions por haber lo hecho ya esta temporada con el Zenit. Probablemente sitúe al camerunés Eboué en la derecha y a Nasri por la izquierda, porque Walcott se ha vuelto a lesionar esta mañana.

Será un partido especial para Pirès, que se enfrentará al equipo donde mejor ha podido desplegar todo su juego. Aunque su velocidad no sea la misma que en 2006, cuando visitó El Madrigal con los londinenses, su calidad sigue intacta y podría marcar diferencias.

Para mí, la eliminatoria más bonita, con dos equipos (y dos etrenadores) que apuestan por el toque y el buen fútbol, algo muy complicado de ver en una ronda final de la Liga de Campeones.
PD: El vencedor del Barcelona – Bayern jugará contra Liverpool o Chelsea, mientras que el que pase de londinenses y castellonenses se las verá con el Porto o el Manchester.

De la pizarra al terreno de juego


Habéis sido vari@s los que habéis pedido un análisis del Barça de Guardiola. Aquí lo tenéis, disfrutadlo tanto como yo

[Por Jorge García]

Muchos escépticos comentaban antes de empezar la liga que Pep Guardiola podría no ser la solución a los graves problemas del Barcelona. Esto, en parte, es cierto. No podemos olvidar que la salida de varios futbolistas, como Deco o Ronaldinho, ha propiciado que la lucha de egos se haya rebajado. Si le sumamos el concepto táctico de Guardiola, nos encontramos con un equipo espectacular; como viene demostrando en las últimas semanas.

guardiolajorgeGuardiola parte con una ventaja, pocos centrocampistas han tenido su clase y han podido participar en el proytecto de Cruyff. Con este curriculum es fácil ver el fútbol. Ahora bien, si los jugadores no te toman en serio y trasladan al campo lo que entrenan, tu fracaso está garantizado en el banquillo. Quizá, el ejemplo más cercano sea el de Juande Ramos en el Tottenham. El año pasado, ganó la Carling Cup, pero en la liga iban colistas. Fue destituido y llegó el drunk Redknapp. Desde su incorporación a los spurs, no han perdido ni un solo partido: ¿casualidad o echar a un entrenador?.

El Barcelona de la era Guardiola no ha cambiado sustancialmente con respecto al esquema táctico, pero sí ha incorporado varios mejoras que le han permitido volver a ser el equipo temible que fue cuando consiguió el doblete. Los fichajes, aparentemente, no aportaban nada desorbitado. Keita, Cáceres, Piqué, Alves o Hleb. A excepción de los dos últimos, nada de renombre. Sin embargo, estos refuerzos le han dado más profundidad de banquillo y una consistencia en la contención que antes no tenía. Además, jugadores como Alves o Piqué le permiten sacar el balón jugado desde atrás (algo que sólo hacía Márquez). Para Guardiola esto resulta esencial. Hay que jugar al toque y no podemos rifar la pelota. Así, el once blaugrana consigue echar el campo hacia el marco contrario y, asimismo, ganar en posicionamiento defensivo.

Esto se entiende mejor si partimos de la base de que el Barça tiene dos líneas claras de juego: 5 – 5. Por un lado, los cuatro defensas y el pivote defensivo (más Valdés, no van a jugar sin portero). Por otro, los dos centrocampistas de creación y los tres atacantes. A la hora del ataque sólo se suma el pivote defensivo y llegan seis al área contrario; junto a los carrileros (sobre todo Alves) cuando se incorporan para hacer el campo más ancho. A la hora de denfender, se mantienen los cinco más, habitualmente, los dos centrocampistas y algún extremo. Por lo tanto, ocho personas para cerrar las líneas. Esto con Rijkaard no ocurría. Así, el balance, en ambos casos, es casi perfecto.

xaviGuaridola ha rescatado la idea de la Premier: hacer el espacio mucho más estrecho para ahogar a sus rivales en la presión. Si juegas adelante, el campo se reduce y, por consiguiente, es más fácil perder el balón. Eto’o ha vuelto a ser el de siempre. Inicia la presión en área contraria apretando a los defensas. A esto se le suman tanto Henry o Iniesta y Messi. En caso de que la salida sea por el medio, los extremos se repliegan y Xavi y Keita, Busquets o Touré ayudan al de Terrasa. En definitiva, la concepción está clara. No replegarse sino estirar el once hacia campo rival. El pero de esta idea es que, cuando no estén finos, las contras pueden ser matadoras. Todavía no ha ocurrido y esperemos que se mantenga igual.

En ataque, qué decir. 34 goles en 10 jornadas de liga. A lo que hay que sumarle la Champions y la Copa del Rey. Son cifras increíbles y que no necesitan mucho comentario. Al retomar el concepto de amplitud y desborde han conseguido la magia que tuvieran hace tres o cuatro temporadas. El balón circula rapídisimo, de un lado a otro y siempre con continuidad; evidentemente, Xavi Hernández tiene mucha culpa de que esto sea así. En ningún momento hay una excesiva ralentización del juego; como ocurría con Ronaldinho en los últimos años.

Por último, Guardiola ha conseguido crear un bloque que cree en sí mismo y en el que todos los futbolistas se sienten importantes. Además, su conocimiento del filial le ha permitido traer jugadores al primer equipo que dotan al Barça de más profundidad y de savia nueva (como Busquets o Pedro). Está claro que en algún momento bajarán el pistón y perderán encuentros. Todavía no ha ocurrido y esperemos que tarde en llegar. Como aficionado al fútbol, me gusta ver espectáculo y buenos encuentros. Esto, actualmente, el Barcelona lo ofrece (qué pena que el Camp Nou no esté lleno todos los días).

P.D. El expreso de Irún pasó de largo en Madrid. Malos tiempos en el coliseo de la Castellana (y más sin Van Nistelrooy).

Cuando algo va bien…


[Por Fran Reyes]

Cuando algo va bien, todo va bien. Los rechaces te favorecen, las circunstancias de juego te ayudan, incluso el rival parece peor de lo que realmente es. Y cuando encima la dinámica es positiva, cuando los partidos son goleadas incontestables, esa sensación se acrecenta casi hasta perder la perspectiva.

El Barça se encuentra en estado de gracia. Cada jugador parece estar dando la mejor versión de sí mismo salvo contadas excepciones, y desde el primer minuto del partido el campo se desnivela hacia la portería rival. Sólo así se puede explicar que en 24 minutos ya hayas marcado cuatro goles.

El planteamiento del partido fue de libro, alejado de las habituales rotaciones usadas por Pep Guardiola. El entrenador blaugrana apostó esta vez por saltar al campo con la alineación de gala, con los mejores jugadores de la plantilla. Gonzalo Arconada, por su parte, también sacó lo mejor que tenía disponible: el Almería salió con su habitual 4-1-4-1, con Juanito de eje y Julio Álvarez llevando la manija del equipo sobre el campo. Negredo de estilete y el habitualmente seguro Pellerano como central de referencia. Sólo sorprendió la presencia de Guilherme en lugar de Mané.

Todos los planteamientos de Arconada se vinieron abajo en el minuto 4. Touré Yayá demostró ser un jugador mucho más técnico de lo que refleja su rol en el Barça y colocó un balón bombeado al área que no acertó a despejar Pellerano y tampoco a blocar un Diego Alves que ni siquiera llegó a salir de su arco. Eto’o pudo rematar sin necesidad de controlar la pelota y sin oposición de ningún rival. 1-0

La superioridad del Barça era incontestable, y fue cuestión de tiempo que llegara el siguiente gol. Minuto 9, Iniesta aprovecha un gran pase de Messi para sentar a Diego Alves y dar un pase de la muerte que repelió, de nuevo sin fortuna, Pellerano. La pelota volvió a caerle al astro argentino, que remató con mínima precisión… y con la suerte de que su balón llegó hasta Henry, que sólo tuvo que poner la pierna para introducirlo en las mallas. Segundo gol y un Almería sin argumentos ante la abrumadora posesión blaugrana.

Cuando diez minutos después Messi entró a trompicones hasta la cocina del área defendida por el Almería, la pelota llegó a Eto’o y el camerunés remató de tacón ya nadie se sorprendió. La afición barcelonista, en éxtasis, se limitó a abrir aún más los ojos. Y los sacó fuera de sus órbitas cuando Xavi cedió a Eto’o el cuarto gol, prácticamente a puerta vacía. También lo pudo meter Messi, igual de solo y franco a la portería que el ariete africano. Ningún jugador del Almería, aplastado por el rodillo catalán, siguió la jugada.

El Almería había perdido su espíritu, ese juego alegre y deportivo que le había valido las simpatías de todo aficionado al fútbol español. Se había convertido en un modesto como otro cualquiera, tropezándose con su realidad, incapaz de contestar al recital blaugrana. Todo eso se reflejo cuando, tras una serie de ataques infructuosos (se llegaron a acumular cuatro córners a favor de los rojiblancos en pocos minutos), Álvaro Negredo no soportó lo romo del juego ofensivo de su equipo y descargó su rabia con una entrada improcedente sobre Rafa Márquez. Expulsión inapelable que dejó al Almería sin su principal argumento ofensivo.

A partir de ahí, el Barça prácticamente dejó de atacar. Nunca se ha distinguido por ser un equipo que guste de hacer sangre ante equipos más pequeños o en circunstancias negativas, y una vez más lo demostró. Sólo la insaciabilidad de Dani Alves hizo que el Barça anotara un gol más, gracias a un potente trallazo del brasileño, que rubricó así su primer gol como azulgrana. Se va adaptando al equipo, y ello se está traduciendo en una mayor participación en el juego ofensivo.

Nada de lo que sucedió a partir de ahí, ni en la segunda parte, se puede resumir de mejor manera que ésta: no morder. Entró Hleb por el tocado Touré Yayá, entró Bojan por un Henry tan repleto de clase como inoperante, entró Víctor Sánchez por Dani Alves. Nada cambió la tónica: el Barça dejó de jugar, o mejor dicho dejó jugar al Almería. Y fue entonces cuando los andaluces mostraron su mejor cara.

Crusat, impreciso, dejó su sitio al tarifeño Mané. Éste formó un tándem temible junto al brasileño Guilherme, que se mostró muy incisivo. Si bien en defensa se vio superado por el tremendo Leo Messi (¿quién no?), en ataque tuvo una actuación más que decente. Mandó un balón al larguero al más puro estilo Roberto Carlos, realizó acciones de gran mérito y envió pases que bien pudieron acabar en gol de no ser por las acertadas intervenciones de un Rafa Márquez cercano a su mejor versión.

La segunda parte, sin embargo, tuvo también un deje bastante oscuro. Hubo hasta tres penaltis meridianamente claros, dos en el área almeriense y uno en la barcelonista, que se dejaron de pitar: los primeros por no ahondar en la herida, el segundo seguramente para compensar. Esto, aunque acertado desde un punto de vista psicológico, daba sensación de adulteración del partido. Por otro lado, una entrada bastante fea de Puyol a Mané (el de la Pobla de Segur llegó pasado de vueltas a un choque con el lateral almeriense) casi acaba en tangana de no mediar la tranquilidad del capitán blaugrana para admitir rápidamente su error y pedir perdón al jugador rojiblanco. Aceptadas las disculpas, el partido continuó.

El Barça no deja de fascinar con su juego a la afición. Guardiola ha fabricado un equipo digno de suceder al Dream Team de Cruyff, gracias a cuatro pilares bien definidos: un trabajo físico apropiado, un trabajo táctico que dota de fortaleza defensiva, un trabajo psicológico que inyecta ilusión a los jugadores y una jerarquía en el campo y el vestuario que les da referencias. Aún es pronto para saber si el equipo marcará época; hay que aprobar con nota la asignatura de Europa y mantener este ritmo en la Liga.

Pero, hoy por hoy, estos y otros objetivos parecen al alcance del Barça de Guardiola.

Vuelve el fútbol total


Me rindo ante la evidencia. Este Barça es de otro mundo y esto es, en gran parte, gracias a Pep Guardiola. A mí no me gustaban sus rotaciones, ni la mayoría de sus declaraciones y pensaba (y sigo manteniendo) que un jugador como Iniesta, que ve el fútbol un segundo antes que el resto de la humanidad, debe jugar de mediocentro y no de extremo.

Sin embargo, hoy he visto, de la mano de Pep, a uno de los mejores Barcelona que recuerdo. La alineación inicial suscitaba algunas dudas. Con Puyol en el lateral y con Busquets y Gudjohnsen en la medular. Pero todo carburó desde el principio.

Márquez remató un córner clásico de los tiempos de Rijkaard en el minuto 3, y el Barcelona ya ganaba antes de que el Atlético hubiese bajado del AVE. En la siguiente jugada de ataque, Messi se metió hasta la cocina y forzó un penalti de Ujfalusi que Eto’o se encargó de transformar en el 2-0.

El tercero fue el colmo de los despropósitos. Era el minuto 8 y había una falta en la frontal del área favorable al Barça. Coupet colocaba la barrera apoyado en uno de sus postes como si estuviese descansando, y Messi fue el más listo de la clase y al no haber pedido barrera, pudo disparar antes de que el portero y los defensas rojiblancos estuviesen colocados. Claro, así la pelota entró mansamente en una portería vacía. Hasta al realizador de la televisión le pilló desprevenido.

Pero el Barça no paró ahí. A pesar del 3-1 de Maxi, los culés no perdieron la ambición e hicieron el cuarto tanto por medio de Eto’o antes de llegar al minuto 20. Pero es que además, tuvieron un mano a mano de Messi tras una jugada antológica del argentino y un disparo con rosca de Iniesta que se estrelló en el poste de la meta de Coupet.

Precisamente de otro palo de Iniesta, al que sólo le faltó el premio del gol, vino la jugada del quinto gol del Barcelona. Tras una gran jugada, el rechace de la madera le cayó a un activo Gudjohnsen que se ha reconciliado con el gol y marcó a puerta vacía. 5-1 y quedaba todavía una hora de partido.

De la mano de Iniesta y Xavi, el Barça bailaba sobre el verde y el Atlético se limitaba a mirar. En la segunda parte, el espectáculo fue dantesco. Un equipo culé que no quería hacer demasiada sangre, y un equipo rojiblanco que había bajado los brazos, que se dedicaba a deambular pobremente sobre el campo.

Sólo Bojan y Henry tenían ganas de continuar la fiesta y lo consiguieron al triangular en el borde del área madrileña y acabar la jugada en gol ccon un remate espectacular del francés. El Barcelona puso de pie a todo el estadio. Combinó, trianguló y sobre todo definió, aunque si en tu línea de medios tienes a un chaval de Albacete llamado Iniesta y a un señor de Terrasa llamado Xavi, todo es mucho más fácil.

Pero es que además de estos dos genios, hay por ahí un tal Messi, al que le ha dado por querer ser el mejor jugador del mundo, y si no lo ha conseguido ya, está muy cerca de hacerlo. Hoy ha estado sublime, ha hecho un gol, ha provocado un penalti, ha vuelto loca a la defensa y ha hecho un eslálom memorable que si llega a acabar en gol hubiese sido uno de los más bellos de los últimos años. Además, ha salido muy reforzado en su particular duelo con el ‘kun’ Agüero, al que hoy ha ganado por la mano, como en las cartas.

Seguridad defensiva, presión en mediocampo y sobre todo, mucha pólvora arriba son las señas de identidad de un Barcelona, que con el sello de Pep, cada vez recuerda más ese que bordaba eso del fútbol total.

PD: Como llevaba tiempo sin escribir, dos posts de golpe. Si no habéis visto el gol de Ibrahimovic de esta tarde os lo recomiendo. Si el domingo tengo un rato, os pongo un enlace.

Agüero enamora a Europa y el Barcelona debuta con victoria


Ha vuelto la Champions, y lo ha hecho con mucha fuerza. Antes que nada, podéis consultar todos los resultados en este enlace.

PSV Eindhoven 0-3 Atlético de Madrid

Vamos con el análisis. El martes volvió el Atlético y lo hizo por la puerta grande. Los de Aguirre llegaban a un estadio complicado como es el Philips de Eindhoven, sin Maxi y con algunas dudas tras el partido ante el Valladolid, pero no importó. Apareció el ‘Kun’, y demostró que es sobrenatural.

Aunque en la primera jugada erró un mano a mano con Isaksson, solo le hicieron falta 8 minutos para marcar su primer gol en la Champions. El redimido Maniche combinaba con Luis García y el catalán ponía un balón para que Agüero la empujase para dentro.

Los fantasmas aparecieron con la lesión de Forlán (que va a estar cuatro semanas de baja) pero otra vez el ‘Kun’ se encargó de ahuyentarlos convirtiendo una buena jugada de Sinama en un gol para enmarcar. El argentino controló de espaldas y batió al meta holandés tras un espectacular reverso. Era el 0-2 y el Atlético daba una imagen de solidez en todas sus líneas desconocida hasta esta temporada. Sobre todo en defensa, donde las incorporaciones de Ujfalusi y Heitinga, parecen haber alejado las dudas que ha habido en la zaga rojiblanca las últimas temporadas.

El PSV es un equipo con mucha clase pero con gente muy joven, y también un equipo blandito en defensa. Aún así, inquietó en varias ocasiones a un acertado Leo Franco, que sacó varios balones de Lazovic, el joven y atrevido Amrabat y de Affellay, sin duda el futbolista con más talento del equipo, y que va a tardar poco en dar el salto a un grande de Europa.

Cuando más achuchaban los holandeses, llegó el 0-3 de Maniche. Cosas del fútbol, el portugués, díscolo como el sólo, se enfrentó a Aguirre la pasada campaña y perdió un año de fútbol, y ahora, una vez hechas las paces, parece imprescindible en los esquemas del mejicano.

Son días de vino y rosas en la ribera del Manzanares, el ‘kun’ es idolatrado por la prensa del mundo entero, se ha desatado la euforia y a los colchoneros ya se les da como posibles ganadores de la Champions, pero convendría no olvidarse de que esto recién empieza, que la temporada es muy larga, y que el grupo del Atlético de Madrid es muy complicado y personalmente creo que la baja de Forlán se va a notar en los próximos encuentros.

Barcelona 3-1 Sporting de Lisboa

El otro equipo que jugó en la jornada del martes fue el Barcelona de Guardiola. Victoria aparentemente plácida pero con una dosis de sufrimiento innecesario al final ante un Sporting de Lisboa, que sólo intimidó a los culés cuando éstos llevaban dos goles de ventaja en el marcador.

Guardiola volvió a hacer cambios en la alineación. Con Abidal fuera de la convocatoria, el eje de la zaga fue para Piqué, (gran partido el suyo) y Márquez, dejando el lateral izquierdo para Puyol. Keita actuó de medio centro defensivo por detrás de Iniesta y Xavi, con Messi y Henry en los costados del ataque y Eto’o en la posición de ‘9’.

El primer gol fue obra de Márquez, al rematar en el segundo palo un córner botado por Alves. Henry, muy criticado por su falta de efectividad de cara a puerta, estuvo muy participativo durante todo el partido, pero de nuevo, sin acierto. Con el 1-0 el Barcelona dominaba el centro del campo y el equipo lisboeta sólo creaba peligro gracias a disparos lejanos. Pero no fue hasta el minuto 15 de la segunda mitad cuando llegó el segundo tanto de los blaugranas. El Sporting se acercaba a los dominios de Valdés, pero en una jugada aislada, Tonel cometió un absurdo penalti a Eto’o que el propio camerunés se encargó de transformar.

Con el 2-0 llegó la relajación del Barcelona. Guardiola retiró a Eto’o para dar entrada a Touré y poco después introdujo a Pedro en lugar de Henry. Entre tanto, el Sporting puso la incertidumbre en los aficionados del Camp Nou cuando Tonel remachó a la red un córner en el minuto 74.

Fue sólo un espejismo, con el gol en contra, el Barça despertó y apareció Iniesta. El de Fuentealbilla está de dulce, y a pesar de partir desde el interior izquierda, se hinchó a dar pases interiores que sus compañeros no aprovechaban, hasta que a tres minutos del final, una genial asistencia del manchego le sirvió a Xavi para poner la sentencia en el marcador.

Goles PSV-Atlético

Goles Barcelona-Sporting Lisboa

PD: No puedo entender que Paulo Assunçao sea titular en el Atlético, y tampoco que Puyol juegue de lateral izquierdo en el Barcelona.