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Barça y Madrid más allá del clásico


Como sabéis, la falta de tiempo ha provocado que no pueda actualizar el blog todo lo que me gustaría, hasta el punto de que parezca casi abandonado. Varias veces me he planteado cerrarlo, porque no me gusta que algo con lo que me comprometo, se quede siempre a medias. Sin embargo, en días como hoy, me alegro muchísimo de no haberle echado el cierre definitivo porque puedo compartir con vosotr@s delicias como este gran análisis del no menos grande Anuar Marrero. Además me gustaría aprovechar para darle las gracias a él y al resto de colaboradores, porque son los que han hecho que este pequeño rincón del fútbol siga vivo.

[Por Anuar Marrero]

Cuando analizamos las causas de cualquier fenómeno o hecho podemos distinguir entre coyunturales y estructurales. El fútbol, a pesar de ser algo trivial, también puede abordarse desde este enfoque. Del partido del sábado podemos extraer dos tipos de razones; las que llevaron al Barça al ganar específicamente ese partido por ese resultado (que ya habréis leído hasta la saciedad y en las que no nos pondremos de acuerdo) y las que llevan a que el Barça hoy por hoy sea muy superior al Madrid. Me ocuparé de estas últimas.

Para empezar voy a huir de explicaciones simplistas y de buena aceptación en la prensa. No creo que haya una política deportiva buena per se, sino que todo depende de los resultados que genere. La prensa ahora ensalza la apuesta por la cantera del Barça, pero olvidan que ese equipo empezó a construirlo Rijkaard sobre la base de  Deco, Ronaldinho y Eto’o, fichados todos a golpe de talonario. Luego fueron sustituidos por Iniesta y Messi, pero sin aquel desembolso no sabemos como hubiese sido la evolución de los canteranos. Evidentemente es necesario cuidar la cantera más de lo que lo hace el Madrid, pero un equipo grande está obligado a fichar cracks, como lo ha hecho el Barça siempre. Porque Messi te sale uno cada 100 años si tienes suerte.

Toda política llevada hasta el paroxismo termina siendo negativa.  Y ese es el verdadero problema de Florentino.  Su política (la de fichar cracks para revalorizar la marca y aumentar ingresos) no me parece mala por sí misma. Me parece mala porque los resultados así lo han sido. Acúsenme de utilitarista, pero en algo tan banal como el deporte, me parece que hay poco más allá de los resultados. Y se ha revelado cómo mala porque a la hora de aplicarla no tiene en cuenta criterios deportivos. El Barça de baloncesto, sin ir más lejos, ha llevado a cabo una política muy parecida, fichando a buena parte de los mejores jugadores de Europa. Pero como está dando resultados nadie la critica.

El fútbol es un deporte de equipo, cosa que se olvida con cierta facilidad.  Es en ese espacio en el que hay que colocar a los cracks. Son jugadores capaces de decidir en momentos concretos. Son los solistas de una buena orquesta. Sin un sustento, sin una buena estructura en la que apoyarse, sin una idea colectiva, su talento naufraga en el caos. Se convierten en el único recurso de un equipo incapaz. Y ese es el verdadero problema el Madrid. Los fichajes de Florentino son demasiados agresivos. Reniega de los jugadores de clase media alta, los encargados de cohesionar al equipo.

Además los cracks no responden al más mínimo criterio deportivo. Por ejemplo, tanto Fábregas como Ribery son cracks. Pero el catalán vendría a solucionar una necesidad objetiva, mientras que el francés crearía un problema añadido. Saturaría la delantera y partiría a un equipo con más aceleración que fútbol, un equipo que corre más de lo que piensa. He aquí mi argumento principal, de que fichar cracks no es necesariamente malo. Fábregas sería un buen fichaje, Ribery sería un desacierto. No obstante son dos de los mejores jugadores del mundo.


Por otra parte también podemos evaluar a los jugadores de dos maneras diferentes, por sus características objetivas y por rendimiento. Más allá de los desequilibrios, el Madrid tiene un equipo de un nivel técnico e individual altísimo. Pero ninguno de los grandes jugadores han aparecido cuando se les necesitaba. Cristiano tiene más recursos ofensivos que Messi. Tiene mejor físico, mejor tiro a puerta, y remata muy bien de cabeza. Sin embargo, no ha aparecido cuando su equipo lo necesitaba. Messi ha aparecido siempre. Y teniendo en cuenta que no han aparecido ni C ristiano, ni Kaka, ni Benzema también cabe preguntarse hasta que punto estos jugadores tienen el nivel que se les presupone. Otro ejemplo clásico es Pedrito. Técnicamente muy limitado para la posición que ocupa, se ha sabido adaptar al equipo y su rendimiento ha sido óptimo.

Por último, y aunque me duela, debo mencionar a Pellegrini. Me parece un fantástico entrenador, pero parece obvio que también tiene su cuota de responsabilidad. No ha sabido sacarle un rendimiento aceptable a la plantilla, y su propuesta ha sido muy inconstante. Pero su función ha sido más importante de lo que creemos. Llevó a cabo la difícil tarea de sentar a Raúl, y ha gestionado un relevo generacional en el Madrid. Aún así, soy de la idea de que la decisión más acertada sería la de traer a un entrenador estrella y otorgarle plenos poderes y un proyecto a largo plazo.

Pero Florentino, un fundamentalista de su política no se la replanteará a pesar de los resultados. Volverá a realizar un desembolso brutal, terminará con una plantilla desequilibrada que será el centro de todas las críticas, por demasiado ambiciosa. Quizás, por la calidad individual de alguno de sus jugadores consiga ganar elgún título que corra una cortina de humo. Pero Florentino tiene algo en su contra esta vez. Y es que ya conocemos su política y las consecuencias de la misma.

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Fútbol es plural


Tras tres semanas sin escribir (en las que espero que os hayáis aprendido la vilda de Gourcuff y las deficiencias del Bayern) con fiebre de por medio y con algunos problemas con wordpress y la publicación de posts, volvemos a la carga con un artículo jugoso de un habitual, que llevaba tiempo sin aparecer por aquí, Anuar Marrero. Disfrutadlo.

[Por Anuar Marrero, autor de Ceci n’est pas un blog]

No puedo reprimir cierta sonrisa cínica y autocomplaciente al observar la clasificación y comprobar que el Madrid llegará líder al Camp Nou, y virtualmente clasificado en su grupo de Champions si gana al Zurich en casa. Y al comprobar que por el contrario, el Barça a día de hoy está fuera de octavos y se jugará sus opciones ante el Inter, con serias bajas por la gripe A y sin Messi, lesionado en el abductor. Y no se crean, el motivo de dicha complacencia no se debe a mi madridismo declarado, sino a que dicha situación pone de manifiesto una idea que me ha valido más de una discusión futbolística.

En términos metafóricos, podría resumirse con la frase que titula este artículo. En lenguaje más prosaico podríamos cambiarla por una muy sencilla que habremos escuchado en más de una ocasión. Existen muchas maneras de jugar al fútbol, y ninguna de ellas tiene porque ser necesariamente mejor. No se confundan, soy un firme defensor del juego ofensivo, directo y de control de la pelota, pero soy consciente de que esa es mi visión, y que hay quién no la comparte, y prefiere un fútbol más recatado, o más sosegado, o más defensivo. Han coincidido en el tiempo dos equipos muy parecidos, que han dominado el fútbol en estos dos últimos años. El Barcelona y la selección española. Ambos han encontrado en una magnífica generación de centrocampistas la seña de identidad, y basándose en el juego muy elaborado y de toque han conseguido grandes éxitos. Es un modelo de fútbol vistoso, bello para el espectador y elaborado.

Pero lejos de esto estamos asistiendo a un ejercicio de onanismo colectivo, olvidando viejas miserias, ahora parece que no hay vida más allá de las propuestas de estos dos equipos. Fútbol es el Barça y España, y quién no juegue así juega mal. ¿Cómo es posible entonces que ese Madrid defenestrado y que tan mal juega llegue al Nou Camp mirando desde lo más alto de la tabla?, ¿cómo es posible que el excelso juego blaugrana no haya conseguido la clasificación para octavos de Champions?. La respuesta es sencilla. Porque fútbol es plural e imprevisible. Os parecerá una aberración, pero a mí el fútbol excesivamente elaborado me aburre. Me aburren las jugadas de 30 o 35 toques, el ritmo en ocasiones monótono que genera este fútbol. Prefiero el ritmo frenético, la salida rápida del balón, la aceleración en tres cuartos de campo, la electricidad de los extremos.

Podríamos trasladar al fútbol la teoría económica de la ventaja comparativa. Es decir, cada equipo debería especializarse en aquello que hace relativamente mejor. Balón hay uno en el campo y los dos equipos no pueden tener un 75% de posesión. Por lo tanto habrá que articular otras formas de encarar los partidos. El Barça lo ha hecho muy bien. Se ha basado en su fuerte que es el toque y la combinación y el año pasado maravilló al mundo. Pero no es la única manera. Sin ir más lejos, el Athletic consiguió el empate especializándose en lo que mejor se le da; el choque, la garra, la intensidad, el empuje y la fe. Y fue suficiente para contrarrestar los argumentos de los de Guardiola.

No pretendo defender el juego del Real Madrid. Es evidente que los blancos no han encontrado su juego, como consecuencia, a mi parecer, de una deficiente estructuración y planificación de la plantilla. Pero a falta de eso, han sabido sacar provecho de una de sus ventajas, la facilidad para hacer gol. Y ello les ha valido para llegar líderes al clásico, y virtualmente clasificados en Champions.

A partir de ahora puede pasar de todo. Puede que el Barça haga un partido excelso contra el Inter, se clasifique para octavos y golee al Madrid en el Camp Nou. Si pasa eso no quiere decir que el fútbol me haya quitado la razón. De la misma manera que si el Barça se queda fuera de octavos y no consigue la victoria el domingo que viene, no me la habrá dado. Tampoco se habrá cometido una injusticia bíblica contra este deporte y su belleza. Es posible que España gane el mundial, pero lo puede hacer Argentina, Brasil, porque no Portugal. Y el fútbol seguirá proclamando en silencio que, en realidad, su género es plural, Y habrá quién no esté de acuerdo. Y por ello seguiré amando este deporte.

Ricardo Oliveira, el retorno del Rey


Dice la letra de una canción del maestro Sabina que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Esta magnífica frase, que puede ser cierta, afortunadamente para mí y para todos los béticos, no puede aplicarse al protagonista del post de hoy, Ricardo Oliveira.

ricardo-oliveira-derbiY es que Oliveira ha vuelto. Ha vuelto al lugar donde se siente jugador, donde realmente ha logrado triunfar, donde sus goles son realmente necesarios, donde se le esperaba como un mesías desde que se marchó, ha vuelto a un equipo que, desde su marcha en 2006, ha vagado en una travesía por el desierto a la búsqueda de un killer. Ese lugar, obviamente es Sevilla, y ese equipo, el Betis.

Debutó el sábado, en el peor (o mejor, según se mire) escenario posible. El estadio del eterno rival, un Sánchez Pizjuán con un ambiente increíble, lleno hasta la bandera, y con más de 40.000 gargantas cantando el himno de El Arrebato, donde el Betis no ganaba desde hacía 13 años. Debutó en un derbi, probablemente el más pasional de la geografía futbolística española, y contra un rival superior, tercero en la liga, con individualidades magníficas, como Kanouté, y sobre todo con un gran bloque.

Pero esto, lejos de ser un problema, para Oliveira fue una motivación. Sacó el goleador de raza que lleva dentro y decidió el partido con el segundo tanto verdiblanco.

El partido estaba complicado, a pesar de que el Sevilla se había quedado con 10 hombres por la expulsión de Duscher, y de que el Betis se había adelantado gracias al gol de Sergio García, la intranquilidad seguía reinando en el ánimo de los seguidores verdiblancos. Hasta que llegó el minuto 83′ y Oliveira cazó un balón de Emaná el el área nervionense y batió a Palop por debajo de las piernas. Todo era euforia, gol histórico, celebración y besos al escudo (de cara a la galería, me temo).

Ahora bien, debemos evitar que los árboles no nos dejen ver el bosque. La planificación de la temporada del Betis ha sido desastrosa, con carencias en la delantera, en el puesto de defensa central y la ausencia de algún centrocampista que pueda crear algo de juego. El entrenador no está acertando en el planteamiento de algunos partidos (cortes de manga al margen) , y de la presidencia… necesitaría 20 ó 30 posts para hablar.

A pesar del triunfo del sábado, el Betis está a sólo 5 puntos del descenso, y queda mucho que remar para salir de ahí.

PD: El Chelsea destituyó a Scolari y negocia con Hiddink, ojo que si llega el holandés errante, volverán a aspirar a todo.