Cuando algo va bien…


[Por Fran Reyes]

Cuando algo va bien, todo va bien. Los rechaces te favorecen, las circunstancias de juego te ayudan, incluso el rival parece peor de lo que realmente es. Y cuando encima la dinámica es positiva, cuando los partidos son goleadas incontestables, esa sensación se acrecenta casi hasta perder la perspectiva.

El Barça se encuentra en estado de gracia. Cada jugador parece estar dando la mejor versión de sí mismo salvo contadas excepciones, y desde el primer minuto del partido el campo se desnivela hacia la portería rival. Sólo así se puede explicar que en 24 minutos ya hayas marcado cuatro goles.

El planteamiento del partido fue de libro, alejado de las habituales rotaciones usadas por Pep Guardiola. El entrenador blaugrana apostó esta vez por saltar al campo con la alineación de gala, con los mejores jugadores de la plantilla. Gonzalo Arconada, por su parte, también sacó lo mejor que tenía disponible: el Almería salió con su habitual 4-1-4-1, con Juanito de eje y Julio Álvarez llevando la manija del equipo sobre el campo. Negredo de estilete y el habitualmente seguro Pellerano como central de referencia. Sólo sorprendió la presencia de Guilherme en lugar de Mané.

Todos los planteamientos de Arconada se vinieron abajo en el minuto 4. Touré Yayá demostró ser un jugador mucho más técnico de lo que refleja su rol en el Barça y colocó un balón bombeado al área que no acertó a despejar Pellerano y tampoco a blocar un Diego Alves que ni siquiera llegó a salir de su arco. Eto’o pudo rematar sin necesidad de controlar la pelota y sin oposición de ningún rival. 1-0

La superioridad del Barça era incontestable, y fue cuestión de tiempo que llegara el siguiente gol. Minuto 9, Iniesta aprovecha un gran pase de Messi para sentar a Diego Alves y dar un pase de la muerte que repelió, de nuevo sin fortuna, Pellerano. La pelota volvió a caerle al astro argentino, que remató con mínima precisión… y con la suerte de que su balón llegó hasta Henry, que sólo tuvo que poner la pierna para introducirlo en las mallas. Segundo gol y un Almería sin argumentos ante la abrumadora posesión blaugrana.

Cuando diez minutos después Messi entró a trompicones hasta la cocina del área defendida por el Almería, la pelota llegó a Eto’o y el camerunés remató de tacón ya nadie se sorprendió. La afición barcelonista, en éxtasis, se limitó a abrir aún más los ojos. Y los sacó fuera de sus órbitas cuando Xavi cedió a Eto’o el cuarto gol, prácticamente a puerta vacía. También lo pudo meter Messi, igual de solo y franco a la portería que el ariete africano. Ningún jugador del Almería, aplastado por el rodillo catalán, siguió la jugada.

El Almería había perdido su espíritu, ese juego alegre y deportivo que le había valido las simpatías de todo aficionado al fútbol español. Se había convertido en un modesto como otro cualquiera, tropezándose con su realidad, incapaz de contestar al recital blaugrana. Todo eso se reflejo cuando, tras una serie de ataques infructuosos (se llegaron a acumular cuatro córners a favor de los rojiblancos en pocos minutos), Álvaro Negredo no soportó lo romo del juego ofensivo de su equipo y descargó su rabia con una entrada improcedente sobre Rafa Márquez. Expulsión inapelable que dejó al Almería sin su principal argumento ofensivo.

A partir de ahí, el Barça prácticamente dejó de atacar. Nunca se ha distinguido por ser un equipo que guste de hacer sangre ante equipos más pequeños o en circunstancias negativas, y una vez más lo demostró. Sólo la insaciabilidad de Dani Alves hizo que el Barça anotara un gol más, gracias a un potente trallazo del brasileño, que rubricó así su primer gol como azulgrana. Se va adaptando al equipo, y ello se está traduciendo en una mayor participación en el juego ofensivo.

Nada de lo que sucedió a partir de ahí, ni en la segunda parte, se puede resumir de mejor manera que ésta: no morder. Entró Hleb por el tocado Touré Yayá, entró Bojan por un Henry tan repleto de clase como inoperante, entró Víctor Sánchez por Dani Alves. Nada cambió la tónica: el Barça dejó de jugar, o mejor dicho dejó jugar al Almería. Y fue entonces cuando los andaluces mostraron su mejor cara.

Crusat, impreciso, dejó su sitio al tarifeño Mané. Éste formó un tándem temible junto al brasileño Guilherme, que se mostró muy incisivo. Si bien en defensa se vio superado por el tremendo Leo Messi (¿quién no?), en ataque tuvo una actuación más que decente. Mandó un balón al larguero al más puro estilo Roberto Carlos, realizó acciones de gran mérito y envió pases que bien pudieron acabar en gol de no ser por las acertadas intervenciones de un Rafa Márquez cercano a su mejor versión.

La segunda parte, sin embargo, tuvo también un deje bastante oscuro. Hubo hasta tres penaltis meridianamente claros, dos en el área almeriense y uno en la barcelonista, que se dejaron de pitar: los primeros por no ahondar en la herida, el segundo seguramente para compensar. Esto, aunque acertado desde un punto de vista psicológico, daba sensación de adulteración del partido. Por otro lado, una entrada bastante fea de Puyol a Mané (el de la Pobla de Segur llegó pasado de vueltas a un choque con el lateral almeriense) casi acaba en tangana de no mediar la tranquilidad del capitán blaugrana para admitir rápidamente su error y pedir perdón al jugador rojiblanco. Aceptadas las disculpas, el partido continuó.

El Barça no deja de fascinar con su juego a la afición. Guardiola ha fabricado un equipo digno de suceder al Dream Team de Cruyff, gracias a cuatro pilares bien definidos: un trabajo físico apropiado, un trabajo táctico que dota de fortaleza defensiva, un trabajo psicológico que inyecta ilusión a los jugadores y una jerarquía en el campo y el vestuario que les da referencias. Aún es pronto para saber si el equipo marcará época; hay que aprobar con nota la asignatura de Europa y mantener este ritmo en la Liga.

Pero, hoy por hoy, estos y otros objetivos parecen al alcance del Barça de Guardiola.

Un pensamiento en “Cuando algo va bien…

  1. devo

    Y si, va todo bien. Por estos momentos esos dos nefastos años de sequia quedan atras y ahora es momento de disfrutar y mantenerse. Este Barça es cosa seria, una gran mezcla entre juveniles (gran virtud la de Pep en ponerlos) y experimentados.

    Un saludo!

    Devo

    El Balón Europeo

    POST: “ Diez grandes razones para creer´´

    Responder

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