¡¡¡Por fin!!!


¡¡¡A la mierda los análisis futbolísticos!!!, han pasado casi 48 horas y aún no me lo creo. Nací el 7 de julio de 1986, voy a cumplir 22 años, y por tanto soy de esa generación que no ha visto a España pasar de cuartos de final de una gran competición internacional, así que ahora estoy en una nube.

Yo era de los escécpticos (o cagones si preferís). No me fiaba de Luis Aragonés, no me fiaba de Marchena, pero sobre todo no me fiaba de Italia. Era una lucha contra la historia, llevábamos 88 años sin ganarles, teníamos en la mente el codazo de Tassotti a Luis Enrique y, para que engañarnos, cualquier tuercebotas asusta mucho más cuando le ves cantando el fratelli d’Italia vestido con la camiseta azzurra de la selección.

Es cierto que faltaba la pareja del Milán, el arquitecto Pirlo y el obrero Gattuso, ambos sancionados, además de los lesionados Cannavaro y Totti (que no está entre los 23 convocados) y de Nesta (retirado de la selección). Pero estaba Buffon, estaba De Rossi y estaba Luca Toni. El delantero del Bayern de Munich no ha marcado ningún gol en el campeonato, pero en el área lo remata todo y es un incordio para cualquier central.

No sé si en realidad fue así porque la tensión pudo conmigo, pero el partido me pareció tosco, con dominio alterno, con España tocando en el medio del campo y con pocas ocasiones. Por el lado español recuerdo la de Silva, que pegó en el poste que está detrás de la portería, el control con la mano de Güiza cuando se quedaba prácticamente sólo, y el trallazo de Senna desde la frontal del área que se le escapó a Buffon y pegó en el palo. Los italianos tuvieron un cabezazo de Di Natale que Casillas despejó de forma espectacular y un tiro de Camoranesi desde dentro del área que el portero del Real Madrid sacó con el pie, haciendo gala de unos reflejos increíbles.

A pesar de que los italianos estaban fundidos físicamente, consiguieron que se llegara a la prórroga con el empate a cero, y aguantaron los treinta minutos de tiempo suplementario. Así que, todos a temblar, llegaban los penaltis.

El guión del encuentro parecía escrito por los italianos, que se mueven como peces en el agua en este tipo de situaciones, y además, siempre que España había jugado un 22 de junio en alguna gran competición, había acabado cayendo en la lotería de los penaltis. Pero por una vez, la historia iba a ser diferente el 22 de junio de 2008 en el Ernst Happel de Viena.

Tiramos primero, Villa frente a Buffon, un especialista en parar penaltis, de 1’93 de estatura, que parece un gigante en esos momentos. Pero el asturiano no se amilanó y engañó al portero de la Juventus. Grosso hizo el empate a uno. Cazorla nos puso en ventaja y a partir de aquí volvió aparecer la figura de Casillas, que con una majestuosa estirada le detuvo el penalty a De Rossi. Senna que se había lesionado durante el encuentro cogió el balón y batió por el centro a Buffon. 3-1 en la tanda.

Camoranesi hizo el 3-2 y era el turno de Güiza. El jerezano es un buen lanzador, pero se le veía nervioso, y había una sensación general de que fallaría el penalty. Desgraciadamente no nos equivocamos y Buffon adivinó el lanzamiento. Di Natale podía empatar la tanda a tres, pero de nuevo Casillas se erigió en héroe, al igual que en aquella final de la Copa de Europa de Glasgow, o en los penaltis frente a Irlanda en el Mundial de Corea-Japón. El de Móstoles es de otro planeta, yo no vi jugar ni a Iríbar, ni a Arconada pero Iker está como mínimo a su altura. Despejó el balón y llevó la ilusión a casi 46 millones de españoles.

Pero la fiesta no era completa. Había que meter la última pena máxima y el encargado de lanzarla fue Cesc Fábregas. Un chaval que acaba de cumplir 21 años, y que, aunque ya es una figura en el Arsenal, no es titular con la selección. Con el corazón en un puño le vimos tomar carrera mascullando algo entre sus labios, cogió el balón con seguridad y marcó. En España estalló la alegría, daba igual si eras del Barcelona o del Real Madrid, había abrazos, saltos, locura y baños en las fuentes públicas de casi todas las ciudades. España se había cargado a los vigentes campeones y había hecho historia. ¡¡¡Estábamos en semifinales!!!

Esta fue la tanda de penaltis

PD: Y ahora vienen los rusos. Para ir entrando en ambiente os dejo al estadio Luzhniki de Moscú cantando el himno ruso. Visto así, impresiona.

PD 2: Parafraseando a otro de mis amigos. ¡¡¡Grazie Mille Iker!!!

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3 pensamientos en “¡¡¡Por fin!!!

  1. Ariel

    Muy buen análisis del partido entre España e Italia. Nada que agregar en ese sentido.

    Me gusta tu blog. Aunque te parezca un detalle menor quizás (para mí no lo es), tiene una estética muy agradable, poco agresiva. Se hace fácil de leer y de estar un rato aquí.

    Felicitaciones!

    Responder
  2. Anto

    Muchas gracias Ariel, es un lujazo que te hayas pasado por aquí y que además te guste, siendo, como eres, un crack de las ondas.

    Gracias también por añadirme a vuestros links, y por contestar a todas las dudas.

    Un saludo

    Responder
  3. Rubén

    Buenas. Como verás, me llamo Rubén y he descubierto tu blog por medio de Brit Corner. Me he llevado una grata sorpresa. Cada vez cuesta más encontrar blogs de nivel y por lo que he podido ver, este es un de éllos.

    Yo, al igual que tú soy de una generación que no ha visto ningún triunfo de ‘la Roja’ (19 años) y al que le está resultando extraño porque yo también desconfiaba (y sigo desconfiando) de Luis, de Marchena, de Xavi y alguno más.

    Sobre el partido te diré que no creo que sea como para lanzar las campanas al vuelo. Ni contra Italia ni contra ninguno de los rivales de la fase de grupos. Pero la relevancia que está tomando el triunfo frente a los transalpinos creo que es exagerada. En 120 minutos no fuimos capaces de ganar (tampoco quiero quitar méritos) y sólo en la lotería de los penaltis, la fortuna nos sonrió. Llámame pesimista si quieres, pero a mí eso de sacar pecho cuando no es tal… me puede. Evidentemente llegar hasta semifinales es un logro enorme, pero no lo hemos hecho de una manera muy brillante y éso es lo que me gustaría que se dijera (no tú, la prensa).

    Sobre el partido de hoy, que nadie espere que va a ser como el del falso 4-1. Ni los rusos van a fallar tanto ni nosotros creo que estemos tan acertados de cara a gol. Además juegan con Arshavin y cuando juega él, el equipo se transforma.

    Un abrazo y perdona por el ladrillo que he soltado!

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